Colección Malba

Artista
Xul Solar
San Fernando, Argentina, 1887 - Tigre, Argentina, 1963
Ficha técnica
Título
Una drola
Año
1923
Técnica
Acuarela y grafito sobre papel 
Medidas
22,5 x 29,5 cm 
Línea de crédito
Colección Malba. Donación inicial, 2001
N° de inventario
2001.185
Comentario sobre la obra

¿A qué refiere el título de la obra? O ¿qué es lo que es calificado como “drola” (del francés drôle, adj. Raro, singular; original; extraño; curioso)? En la pintura, en un espacio definido por un conjunto de franjas horizontales de distintos colores cálidos y fríos, se percibe fundido en ellas parte de un rostro, dos ojos, tal vez una nariz y una boca encerrados entre dos franjas verticales. Luego podemos reconocer la presencia de algunos símbolos (rectángulos y triángulos asociados en flechas, dos serpientes, un círculo y tres semicírculos). Nada más.

Cuando por primera vez nos abocamos al estudio de Una drola encontramos una vía de interpretación en la antología de Jorge Luis Borges preparada junto a Margarita Guerrero, El libro de los seres imaginarios (1967; 1ª edición con el título Manual de zoología fantástica, 1957). Allí el escritor se ocupaba de “Los seres térmicos” y, según lo declaraba, su fuente había sido el libro del “visionario teósofo” Rudolf Steiner, Die Geheimwissenschaft im Umriss (Bosquejo de las ciencias ocultas). Borges hacía un breve y claro resumen del capítulo titulado “Evolución del mundo y del hombre” y explicaba las condiciones de existencia de aquellos seres durante la era planetaria correspondiente a Saturno.

Según lo explicaba Steiner en su libro, para comprender los distintos ciclos que marcaron cada etapa, era necesario recurrir a aquellas facultades de la percepción capaces de ser alcanzadas solo a través del entrenamiento y del aprendizaje de las ciencias ocultas. Se trataba de entender a los seres que habían habitado durante la era saturnina, la primera etapa evolutiva de un total cuatro encarnaciones planetarias, a la que seguirían la del Sol, la de la Luna y la de la Tierra. Aquellos seres solo poseían una existencia física, a diferencia del hombre que posee un cuerpo físico, un cuerpo etéreo, un cuerpo astral y un ego o yo.

En el tono didáctico que caracteriza sus escritos, Steiner proponía como ejemplo a un espectador que con los órganos de sentido del hombre actual se acercase y explorase el planeta a mediados de la era saturnina y fuese capaz de reconocer aquella cualidad o condición que la definía, el calor. Así afirmaba:

None of the sense-impressions possible to him would confront him there except the feeling of warmth, or heat. Suppose such a being approached this Saturn; he would only sense, upon entering the space occupied by it, that it was in a different degree of heat from the rest of surrounding space. But he would not find that portion of space by any means equally warm throughout, for warmed and colder parts would alternate in the most complicated manner. Radiating heat would be felt along certain lines. And not only straight lines, but regular figures would be formed by the variation in heat. Something like a cosmic being, organically constructed in itself would be discerned, appearing in changing conditions, and consisting only of heat.1

Al respecto, sabemos que Xul conocía muy bien la obra de Steiner. En su biblioteca aún se conservan dos ediciones de Die Geheimwissenschaft im Umriss: la francesa (La science occulte, 1914) adquirida probablemente en París en fecha cercana a su publicación, y la alemana en su edición de 1920. Esta última fue comprada durante su estancia en Alemania (1921-1923), período de un renovado interés en su obra pues el artista no solo adquirió otros tres libros suyos sino que también se movilizó desde Munich a Stuttgart para asistir a sus conferencias.

Una drola es una de las pocas obras en la que uno puede descubrir a Xul tan apegado y dependiente de un texto literario. La “drola” es en realidad ese ser cósmico que no tiene una existencia física tal como la entendemos hoy, por eso la figura resulta lo suficientemente inestable para ser aprendida por nuestros sentidos y solo logramos percibirla con esfuerzo. No fue esta la única vez que el artista trabajó sobre el principio de ambigüedad en la relación figura-fondo en el punto extremo que vemos aquí, también lo comparte con otra obra de la colección de Malba, Casa colonial.

En Una drola esas líneas paralelas casi rectas están definidas por la variación y alternancia entre colores fríos y cálidos, y ese ser que se funde en ellas lo hace porque también su propia condición está determinada por la variable calor-temperatura. La pintura exige al espectador que ponga en acto aquello que le permita reconocer a la “drola”, su percepción visual debe acomodarse y sobreponerse a los propios límites que le impone su condición de ser humano, de la misma manera que lo había hecho aquel supuesto visitante-viajero imaginado por Steiner. Solo así somos capaces de reconocer a esa entidad que se halla en el principio de su relato cosmogónico.

Texto de Patricia M. Artundo

Notas

1. Rudolf Steiner, An Outline of Occult Science, Chicago, The Anthroposophical Literature Concern, 1922, Edición facsimilar, Kessinger Publishing, Kila, Montana, [1998?], p. 122-123. ↑

Una drola