Luis Frangella
Geométrico / Proyección de un pozo, 1980
Paraíso
1984
La pintura formó parte de la primera exposición individual de la artista: Mujeres, niñas, reinas, que tuvo lugar en la Galería Adriana Indik. En los años del retorno argentino a la democracia, este espacio dio lugar a numerosos proyectos experimentales de la joven generación de artistas. Esta exposición constituyó una importante carta de presentación de Aisenberg, que se había formado en Israel —donde vivió entre 1976 y 1982— y, a partir de su llegada a Buenos Aires se abrió lugar en la escena con una intensa participación en premios y exposiciones colectivas que la reunieron con artistas y escritores como Guillermo Kuitca, Luis Frangella, Gustavo Marrone, Elba Bairon, Emeterio Cerro, Arturo Carrera y Rosario Bléfari, entre muchos otros que marcaron la prolífica producción de los años 80.
La exposición Mujeres, niñas, reinas combinó pintura y performance: los acrílicos fueron acompañados por “números vivos”, tal como los llamaba la artista, inspirados en las pinturas e interpretados por un grupo de actores a partir de un guión coreográfico. Esta muestra puso en evidencia el interés de Aisenberg por la integración entre disciplinas, en el teatro expandido y en el trabajo procesual y colectivo.
Paraíso ostenta la exploración de lo performativo en sus figuras, de rasgos evasivos y ropajes antiguos inspirados en la historia del arte occidental, dispuestas sobre un fondo abstracto que intensifica el carácter ficticio del escenario donde se despliega la acción. Responde a los intereses de una época cargada de gran efervescencia experimental, y anticipa muchas de las claves de la pintura que la artista desarrolla desde entonces: sus obras son expresivas, dan cuenta de emociones específicas, y gestuales, muestran el rastro de la pincelada.
Además, la obra da cuenta de una impronta mística recurrente en su trabajo, cargado de citas al arte clásico y a los relatos bíblicos, que infunden un carácter sacro a sus figuras —personas, animales, flores, alimentos, formas básicas— y una cualidad ritual a sus procesos. La pieza también despliega intercambios entre la figuración y la abstracción, entre la pintura y la literatura, y entre el simbolismo y la exacerbación de la realidad.
Paraíso se inscribe en un período crucial de transición entre la dictadura cívico militar en Argentina y la recuperación de la democracia. Un momento propicio para la aparición de espacios alternativos, la formación de grupos de artistas y una intensa experimentación que atravesó la pintura, el teatro, la música y la performance. Como parte de la colección del Malba, esta obra —la primera de la artista en incorporarse a nuestro acervo— permite reconstruir ese escenario en diálogo con obras de artistas como Guillermo Kuitca, Marcia Schvartz, Santiago García Sáenz y Pablo Suárez, entre otros.