Colección Malba

Cecilia x 3

1980


Ricardo Garabito

Artista
Ricardo Garabito
Trenque Lauquen, Argentina, 1930
Ficha técnica
Título
Cecilia x 3
Año
1980
Técnica
Óleo sobre tela
Medidas
160 x 130 cm
Línea de crédito
Colección Malba. Donación del artista, 2014
N° de inventario
2014.21
Comentario sobre la obra

Ricardo Garabito es un artista eximio, de una producción vasta y variada, con un profundo interés por extenuar, en especial, las oportunidades que el lenguaje pictórico ofrece. En este marco, una de sus mayores obsesiones discursivas ha sido la de explorar la representación de su realidad circundante con diversos matices pictóricos, principalmente en la figuración de personajes en situaciones cotidianas y naturalezas muertas.

Cecilia x 3 forma parte de un gran conjunto de obras (dibujos, esculturas y pinturas) que comprenden un arco temporal de su producción artística que abarca desde mediados de la década del 60 hasta los inicios de 2000, que el artista donó a esta institución en 2013. Ha sido exhibida, junto a otras pinturas de artistas latinoamericanos de igual importancia, en una gran exposición colectiva itinerante por distintos museos de Argentina y Uruguay en 1980; en la primera muestra de largo alcance del autor, Garabito. 20 años de pintura, Fundación San Telmo, en 1982; en la retrospectiva de 2007 que el Museo Nacional de Bellas Artes organizó con curaduría de Victoria Noorthoorn y Samuel Paz; y en Garabito. La donación,en 2014, en Malba, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.

Cecilia x 3 es una obra pictórica de mediano formato realizada en 1980, período en que la producción de Garabito se inscribe en un momento muy preciso: unos años antes, a partir de 1975, empezó a utilizar los materiales pictóricos de una manera diferente, valiéndose de la pincelada para aplicar el óleo de un modo más suelto y espontáneo que como usualmente lo utilizaba. Así, afianzó los climas sugerentes de su producción, al romper los límites más precisos con los que contorneaba y delimitaba sus figuras. Éstas comenzaron a recortarse contra un fondo que ya no constituía un espacio que aportaba información para una posible construcción imaginaria del personaje, sino que se imbuía con un ambiente fantástico, enrarecido, denso y onírico que sumaba a la generación de un clima ensordecedor, ya que no presentaba indicios para una localización precisa.

Cecilia x 3 es la figuración de un personaje femenino en diversas poses: dos veces sentada en una silla y otra parada. En cada momento se comporta de una manera diversa: cruza las piernas diferentemente, enlaza sus manos, apoya sus brazos sobre el regazo, mira profundamente de manera simultánea al espectador y hacia un costado, riendo cuando está de pie. Con un vestido lila y zapatos colorados, Cecilia se triplica en esta obra. Pelo suelto y peinado con raya al medio, la boca fuertemente pintada, cejas prominentes y ojos penetrantes, es figurada y ocupa gran parte de la superficie del cuadro, mostrándose en sus detalles por sobre el espacio donde se encuentra. Garabito, entonces, captura a una misma figura en diversos momentos, reparando en detalles fisonómicos e indumentarios. Afianzó, así, el elemento serial, la repetición de una figura u objeto, y reinventó sus motivos usuales, dando lugar a una nueva pintura imbuida de ironía, drama y misterio.

El humor, la ironía, el absurdo y hasta una reivindicación de la torpeza son constantes en los acercamientos de Garabito a la representación de ciertos aspectos de la realidad. Aun cuando esta pieza se aleja de la habitual iconografía de personajes porteños y de escenas de lo cotidiano, de un tinte más realista, mantiene de todas maneras cierto carácter lúdico. Encuentra afinidad con su producción pictórica de la década del 90 en cuanto a la figuración de personajes un poco grotescos revalorizados por medio del color, con una inyección de exuberancia, artificio excesivo y poses de mayor desafío y desenfado.

Hacia 1967, a raíz del descubrimiento de la pintura de Schiavoni y del uso de la tela como nuevo soporte, Garabito operó una síntesis y depuración del espacio y el color en su pintura, afín a la distancia del conceptualismo, en clave realista y subjetiva. Hacia mediados de la década del 70, por 1975, el temple de sus piezas se modificó, en un clima de silencio y rareza: las figuras se muestran más extrañadas, hasta más frontales. Luego de su retrospectiva en la Fundación San Telmo, en 1982, la tensión se alivió y la factura se volvió más rápida y abierta, en diálogo con el auge del neoexpresionismo, y reverberó en la que había utilizado en sus primeros años.

Texto de Sebastián Vidal Mackinson

Cecilia x 3