“Se exhiben 30 cuadrados de un metro de lado realizados con pintura acrílica sobre tela, que permiten ser acoplados entre ellos formando una imagen continua total, con la particularidad de admitir infinitas posibilidades de combinación”. De este modo se presentó Rompecabezas. Exposición-concert en la galería de Carmen Waugh en 1970. Los 17 paneles reunidos en la colección de Malba formaron parte de ese conjunto disperso. Otros se encuentran en colecciones privadas y en la Pinacoteca de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Misiones.

El modelo previo es una tinta sobre papel de 1967, Rompecabezas infinito (colección privada, Buenos Aires), que presenta 48 cuadrados de 6,7 cm, separados por una línea de corte, que invitaba al público a recortar y sumar cuadrados.Los paneles de Rompecabezas remiten a las imágenes de esta tinta, pero no corresponden estrictamente a ninguna de ellas.

La exposición-concert de 1970, antecedida por el espectáculo Pinturas vs. canciones en El Galpón de Santa Fe, fue la resolución conjunta de los nuevos intereses artísticos de De la Vega; por un lado, los de cantautor y compositor (fue figura de la Nueva Canción por el humor irónico de sus letras, que superaba su calidad como vocalista) y, por otro, la conclusión de las búsquedas visuales iniciadas durante su estadía en la Cornell University y en Nueva York, desde octubre de 1965 hasta abril de 1967.

De la Vega asimiló los cambios visuales de la cultura pop, de la psicodelia y de los mass media, aunque radicalizó la imagen publicitaria mediante la fragmentación y distorsión de los cuerpos. También practicó el grabado experimental orientado por Liliana Porter (1941), Luis Camnitzer (1937) y José Guillermo Castillo (1938), fundadores del New York Graphic Workshop. Aquello que sostenía retóricamente la serie Bestiario (la duplicación, la imagen distorsionada) encontró así otros medios de expresión desde la vibración cromática de la psicodelia, la intervención gráfica de papeles recortados y la pintura con acrílico blanco y negro.

En el monólogo del show en Carmen Waugh, De la Vega comentó:

Gente amontonada, como dije en la primera canción, hay, y gusanitos también hay por todas partes. Creo que con el tiempo van a tener más. De todas maneras, yo pensaba que esto que es un Rompecabezas y que cada uno de estos cuadrados han sido hechos para que se pueda poner al lado de cualquier otro, tienen algo que ver con nosotros, también. Todos tienen un lado blanco, un lado negro (aquí), dos salidas y una salida. Lo de las dos salidas y una salida, todavía no logré explicarlo, pero algo que ver con nosotros quizá tenga. Y nosotros tenemos un lado blanco y un lado negro.2

Luego el artista sugiere que representa personas descuartizadas, gente que no ha percibido que está muerta, representación de un crimen que solo puede comprenderse por el absurdo. Este comentario, tal vez, deba tomarse más en serio; basta con mirar la portada del catálogo: en los márgenes de los cuadrados ocupados por las letras incluye –entre otras– la imagen de un manifestante callejero arrojando una piedra, un revólver y el Agnus Dei. Así, obliga a una lectura de otra densidad: las movilizaciones de masas, la violencia y el martirio. En el mismo sentido, De la Vega, según Mercedes Casanegra, pensaba enviar Rompecabezas a la X Bienal de San Pablo de 1970, a la que no concurrió al adherir al boicot político.

Un último comentario: en 1968, Jorge de la Vega, en colaboración con Carlos del Peral y Nacha Guevara, realizó un espectáculo que incluía textos de Julio Cortázar. El escritor publicó ese año 62/Modelo para armar, derivado de un capítulo de Rayuela. Las obras de De la Vega y Cortázar comparten la configuración de una nueva organización por el espectador/lector, que implica nuevas coordenadas espaciotemporales. El comentario de Saúl Yurkievich sobre Cortázar puede aplicarse también a esta fase final de De la Vega:
la nueva objetividad reside en la radicalización de la subjetividad.3

Texto de Roberto Amigo

 

Notas

1. Blanco & negro. Obras recientes de Jorge de la Vega, Buenos Aires, Instituto Di Tella, 1967.

2. Alude a la canción “Densidad” (“Cuánta gente amontonada / sube baja, viene y va / cada vez más apretada / en silencio y sin parar […] Esta mano no es mi mano / esta pierna no es la mía…), y la segunda referencia es su canción más conocida: “El gusanito”. Registro conservado en el Archivo Di Tella, transcrito por Mercedes Casanegra.

3. Yurkievich, Saúl, “62, Modelo para armar enigmas que desarman”, Cuadernos Hispanoamericanos, octubre-diciembre de 1980, pp. 364-366.

Rompecabezas, 1969

Ficha técnica

Titulo: Rompecabezas
Año: 1969
Técnica: 17 paneles de acrílico sobre tela
Cada panel: 100 × 100 cm
Nro. de inventario: 2001.62
Donación: Eduardo F. Costantini, 2001

En exposición

Bibliografía

et al.
Jorge de la Vega. Un artista contemporáneo
Buenos Aires
El Ateneo
2003

Marcelo Pacheco
Jorge de la Vega. Un artista contemporáneo
Buenos Aires
El Ateneo
2003

Mercedes Casanegra
Jorge de la Vega. Catálogo razonado
Buenos Aires
Alba
1990