Desde mediados de la década del 60, la obra de Liliana Porter se caracteriza por una constante experimentación que le permitió ampliar, profundizar y enfocar desde diferentes perspectivas los temas centrales que abordó en su trabajo desde el comienzo de su carrera como artista: el tiempo, lo real y la representación.

Del grabado a la pintura, pasando por la innovación técnica que acompañó el boom de la gráfica en los años 60, Porter se valió de la fotografía como instrumento para percibir y captar elementos de lo real, primeramente registrando objetos muy sencillos como clavos e hilos, presentes en sus series de fotograbados de principios de los 70. La fotografía, en este universo de piezas, seguía siendo un elemento subsidiario, de naturaleza indicial, de un plan de obra regulado por principios del lenguaje gráfico. 

Hacia finales de los 80 se produjo una paulatina mutación del repertorio de objetos que poblaban sus obras, con la incorporación de baratijas y todo un mundo relacionado con adornos kitsch, de merchandising, y otros objetos “banales” muy alejados de la sofisticación del anticuario y los criterios eruditos del buen coleccionista. Pocos años después se registró un nuevo giro en su producción, marcado por un interés en la ficción contenida en los propios objetos, y no solo en las relaciones entre los distintos planos de la representación que estos objetos señalaban. A partir de 1991 comenzó a trabajar grandes planos vacíos y parejas de personajes en diálogo, donde la fotografía era empleada por primera vez como único medio, y en los que los usos y las convenciones del retrato se volvieron centrales como elementos reguladores de la imagen.

Los fondos monocromos provocaban cierta objetividad de laboratorio, concentrando aún más la atención sobre los personajes que la artista fotografiaba como sujetos. Red with Him II retrata una pequeña figurita en madera de Mickey Mouse, el famoso personaje infantil, que aparece con frecuencia en la obra de Porter desde mediados de los 80. Desde su creación, en 1928, Mickey ha conquistado el mundo occidental, traspasando las fronteras de la animación infantil para convertirse en objeto de veneración para los amantes de las fantasías de la industria del entretenimiento norteamericana, así como de crítica cultural antiimperialista. 

Porter no es ajena a estas tensiones, y con esta serie se inserta de lleno en el centro del debate cultural sobre el poder de la imagen en el mundo contemporáneo. Quizás ésta sea una de las razones por las cuales también eligió el código de la fotografía publicitaria. El contraste, la luz, el color escogido para el fondo y la impresión en cibacromo destacan aún más las formas del personaje. Sin embargo, en este caso la artista no optó por monumentalizarlo –como sí lo hace la publicidad, transformando el objeto en una expresión del deseo–, sino que decidió conservar algo de la relación de escala que no solo lo muestra como un objeto diminuto, sino también algo intrascendente y anacrónico. 

Red with Him II no retrata al Mickey redondeado que conocemos en la actualidad, sino al de nariz afilada y rasgos alargados de las versiones más antiguas. O quizás el principio de semejanza opere por continuidad, y entonces se trate de un personaje bastardo surgido de la industria de la baratija que podría tener un linaje lejano con el más célebre. 

Porter suele decir que, más que elegir los objetos, simplemente los “reconoce”,1 sin que por ello pueda establecerse ningún patrón formal, aunque todos ellos parecen tener cierto aire de familiaridad entre sí, o compartir un modo de ser anacrónicos.

Cualquiera de estas versiones es posible en un mundo donde la imagen se rige por sus lógicas digitales, que reproducen infinitamente una forma y sus versiones en una cadena de semejanzas con vida propia. 

Texto de Jimena Ferreiro

 

Notas

1. Tiscornia, Ana, “Un conejo que se escapa: Entrevista a Liliana Porter”, en AA.VV, Fotografía y ficción (cat. exp.), Buenos Aires, Centro Cultural Recoleta, 2003, p. 61.

Red with him II, 2005

Ficha técnica

Titulo: Red with him II
Año: 2005
Técnica: Fotografía en duraflex montada sobre plexi y aluminio
101,5 x 76,1 x 2,5 cm
Nro. de inventario: 2010.31
Donación: Adquisición gracias al aporte de Fundación American Express, 2010

Fuera de exposición

Exposiciones

Matiné, Ruth Benzacar Galería de Arte, Buenos Aires, 2009.

Adquisiciones, donaciones y comodatos. Obras MALBA - Fundación Costantini, MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Buenos Aires, 2010.

Bibliografía

Martín, Alberto, “Liliana Porter: diálogo y monólogos”, en Liliana Porter: diálogo chino (cat. exp.), Madrid, Espacio Mínimo, 2000.

Adquisiciones, donaciones y comodatos. Obras MALBA - Fundación Costantini, Buenos Aires, 2010 (brochure) (reprod. color contratapa).