Mirtha Dermisache comenzó a investigar las formas visuales de la escritura y sus formatos de aparición hacia finales de la década de 1960. En su taller, produjo libros únicos, poblados de grafismos estructurados de acuerdo con las convenciones de las páginas de texto, que se fueron apilando a la espera de su posible publicación. Desde el principio, la artista consideró que estos libros debían ser editados para llegar a un público amplio, aunque la oportunidad de hacerlo no llegó hasta la década siguiente.

Con el propósito de dar a conocer su trabajo, Dermisache le acercó uno de estos volúmenes al cineasta y amigo Hugo Santiago, quien a su vez lo llevó a Europa para darle publicidad. En su paso por París, se lo mostró a Roland Barthes. Poco tiempo más tarde, el autor de El grado cero de la escritura envió una carta a la artista en la que declaraba:

[me impresionó] la extremada inteligencia de los problemas teóricos de la escritura que su trabajo supone. Usted ha sabido producir un cierto número de formas, ni figurativas ni abstractas, que podrían ubicarse bajo el nombre de escritura ilegible. Lo que lleva a proponer a sus lectores, no los mensajes, ni siquiera las formas contingentes de la expresión, sino la idea, la esencia de la escritura.1

Libro Nº 6 (1971) pertenece a la serie de obras a las que hace referencia Barthes en su elogio.2 A diferencia de la mayoría de los elaborados en estas fechas, sus grafismos (organizados en 6 a 8 líneas por página) fueron realizados con marcador azul, un color que no es habitual en los libros publicados, pero sí en los ejecutados a mano. Y es que Mirtha Dermisache siempre mantuvo cierta ambigüedad sobre sus trabajos al pretender que fueran percibidos como producciones industriales y, al mismo tiempo, como potenciales productos del lector.

Para mí es importante –declaró en una entrevista– que [los libros] estén despojados de la personalidad, de las características y de la vida de su autor, que este libro o este grafismo lo pueda hacer cualquiera, así como lo puede leer cualquiera.3

Este mismo año, Dermisache logró que se publicara uno de sus trabajos por primera vez (Carta, 1971, editado por el CAyC),4 y al año siguiente, consiguió que se imprimiera un proyecto más ambicioso, Diario Nº 1, Año 1 (1972, editado también por el CAyC),5 una publicación de ocho páginas con el formato de un periódico de circulación masiva, que fue distribuida abiertamente en una plaza pública.

Las producciones de Dermisache pueden ubicarse en lo que se ha dado en llamar escritura asémica, es decir, un tipo de escritura semántica carente de palabras.6 Geof Huth las aborda desde esta perspectiva con el fin de describir su funcionamiento:

Lo que Mirtha Dermisache nos enseña es que las marcas asémicas pueden tomar múltiples formas posibles. Muchos escritores asémicos realizan obras que presentan una enorme deuda hacia la caligrafía china y poca imaginación a la hora de crear formas totalmente nuevas. Ella nos muestra cómo dilatar la asemia hasta el punto exacto anterior a la ausencia de textualidad, hasta el punto en el que escritura y dibujo son lo mismo. Nos enseña que el poder de las obras asémicas se profundiza con su estructura documental. Estos formatos significantes ubican a textos sin sentido en un contexto significativo. La estructura documental nos dice lo que deberíamos estar leyendo si tan solo hubiera algo para leer en la página.7

Texto de Rodrigo Alonso

 

Notas

1. Carta del 28 de marzo de 1971 citada en Saccomanno, Guillermo, “El imperio de los signos”, Página/12, suplemento Radar, Buenos Aires, año 7, nº 417, 15 de agosto de 2004, pp. 16-17.

2. La numeración de los libros y su cantidad no responden a un sistema preciso. Existen cinco ejemplares Nº 2 (1967, 1968, 1972, 1998 y 2003), pero no hay libros Nº 5 ni 7. El Nº 4 tiene fecha posterior al Nº 6 (es de 1972).

3. Rimmaudo, Annalisa y Lamoni, Giulia, “Entrevista a Mirtha Dermisache”, en AA.VV., Mirtha Dermisache. Publicaciones y dispositivos editoriales, Buenos Aires, Pontificia Universidad Católica Argentina, 2004, p. 15.

4. Esta pieza integró la exposición Arte de sistemas (1971), organizada por Jorge Glusberg en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

5. Esta publicación formó parte de la exposición Arte e ideología. CAyC al aire libre (1972), organizada por Jorge Glusberg y realizada en la plaza Roberto Arlt de Buenos Aires. Un ejemplar de ella integra la Colección Malba.

6. Según la terminología acuñada por los poetas visuales Tim Gaze y Jim Leftwich. Cf. Gaze, Tim et. al, ASEMIA, Charlottesville (Virginia, EE.UU.), Anabasis/Xtant, 2003.

7. Huth, Geof, “The Importance of Documental Structure to Asemic Composition” (en línea), http://dbqp.blogspot.com.ar/2005/02/importance-of-documental-structure-to.html (consultado el 1º de mayo de 2016). Con “estructura documental” el autor se refiere, en este caso, al formato editorial.

Libro nº6, 1971

Ficha técnica

Titulo: Libro nº6
Año: 1971
Técnica: Marcador sobre papel 25 grafismos 18 páginas Pieza única
30 x 52,5 cm (libro abierto)
Nro. de inventario: 2014.43
Donación: Adquisición gracias al aporte del Comité de Adquisiciones de MALBA, Buenos Aires, 2014

En exposición

Bibliografía

AA.VV.
Mirtha Dermisache. Publicaciones y dispositivos editoriales
Buenos Aires
Pontificia Universidad Católica Argentina
2011