Si las grandes pinturas de Liliana Porter fueron comparadas alguna vez con sets de filmación, aun cuando la artista no tuviese en mente trabajar con la imagen en movimiento, es porque ya contenían en su estructura una serie de elementos narrativos y escenográficos que podían darles cuerpo a las ficciones audiovisuales que desplegó hacia finales de los 90 en adelante.1 Desde los 2000, el blanco “sin fin” de sus telas dio marco a las escenas que la artista montó con gran precisión haciendo uso de su pequeña gran colección de miniaturas y otros objetos decorativos. A estos elementos que formaban parte del abecé de su lenguaje, Porter les sumó la música, el movimiento y el tiempo, y de este modo sus películas se convirtieron en un medio donde su poética encontró nuevos canales para desplegar los temas que recorren su obra desde siempre.

Con una frase del filósofo y místico sueco Emanuel Swedenborg (1688-1772) que se refiere de manera elíptica al tiempo, Porter abre Fox in the Mirror - Concert, su tercera producción audiovisual, realizada en 2007,2 y vuelve a situar el universo de sus preocupaciones en la órbita del tiempo.

La presencia de un reloj como primera imagen, una vela con forma de pareja de novios consumiéndose lentamente y otros elementos semejantes son indicadores del tiempo en sus diferentes formas, que encuentran en la estructura por capítulos una expresión mucho más compleja. Liliana Porter estira el tiempo y lo comprime, lo ralentiza y lo vacía. Así lo percibimos en las primeras secuencias de Preliminares, donde produjo una especie de aceleración del tiempo en la cual se suceden en simultáneo (o superpuestos) los capítulos V-VI-VII-VIII. En Rehearsal [Ensayo] vemos cómo el tiempo se contrae, o incluso se anula, y Porter recurre a marcaciones gráficas como el empleo de paréntesis y puntos suspensivos en las placas que antepone a las imágenes –haciendo uso de recursos literarios o del cine mudo– para señalar el silencio (“…”). Finalmente el concierto se divide en First Part [Primera parte], Intermission [Intervalo] y Second Part [Segunda parte], replicando una división clásica de los conciertos de cámara. El tiempo, en estas escenas, vuelve a percibirse como una materia discontinua. La falta de homogeneidad se expresa tanto en la estructura como en los recursos narrativos y de escena. La edición es deliberadamente cruda, y no busca ningún artificio naturalista. El collage de imágenes que representa esta pieza en su versión más simple de copy-paste encuentra su correspondencia en el collage de diferentes géneros y estilos musicales que propone la banda de sonido: lírica, música romántica y popular se convierten en un pastiche que aporta ritmo y humor a todo el conjunto.

El pastiche y la parodia también están presentes en el empleo de ciertos recursos escénicos: una ráfaga de viento es generada posiblemente por un secador de pelo doméstico, y el efecto lluvia, por el derrame de agua de algún recipiente casero. Efectos torpes y rudimentarios tanto como sus personajes salidos de la colección de la artista y seleccionados en un casting muy personal. Los hay mutilados, descabezados, entre muchos otros. Pero la memorabilia de la China comunista (por ejemplo, un reloj con retrato de Mao enloquecido, que marca el tiempo en una carrera veloz y demencial) ocupa un lugar destacado, probablemente por la fuerza de una imagen que supo ser ícono revolucionario y que percibimos degradada y anacrónica. 

Agrupados por familias de motivos iconográficos, aparecen en escena las parejas de novios danzantes, o un gran número de músicos que le dan soporte al concierto, que se aproximan por el uso de algún instrumento, a la vez que se distancian por contrastes estilísticos. 

A través de sus diferentes obras, podemos establecer una genealogía del uso de estos objetos y la recurrencia de algunos que se convierten en fetiches de la artista. El ratón Mickey que aparece en Fox in the Mirror es el mismo que retrató en Red with Him II (2005), que también pertenece a esta colección. El oso que ilustra la tapa del catálogo de su exposición retrospectiva Fotografía y ficción (Centro Cultural Recoleta, 2003) forma parte del staff de músicos, estático y silencioso. Algo más enigmática es la presencia del zorro que le da nombre a la pieza. Su primera aparición frente al espejo imprime de misterio toda la acción. ¿Lo real será aquello que se esconde detrás del espejo o un reflejo deformante de una existencia inaprensible? Con la aparente inocencia de las fábulas infantiles, Liliana Porter se plantea, una vez más, las preguntas de siempre.

Texto de Jimena Ferreiro

 

Notas

1. La primera película de la artista es Para usted (1999), y le siguió Solo de tambor (2000).

2. La frase es la siguiente: “Si bien las cosas en el cielo proceden y se suceden igual que en el mundo, los ángeles no poseen noción alguna de tiempo o espacio, hasta el punto de ignorar por completo qué significan estos conceptos”.

Fox in the Mirror – Concert, 2007

Ficha técnica

Titulo: Fox in the Mirror – Concert
Año: 2007
Técnica: Video digital. Edición: 3/8
Duración: 20'19''
Nro. de inventario: 2007.03
Donación: Adquisición gracias al aporte del Programa Matching Funds arteBA – Zurich, Sofía y Horacio Areco, Carolina y Eduardo Moreno Bunge, Sergio Quattrini, Tomás Querio, Sofía y Máximo Speroni y Gabriel y Milagros Wiegers, 2007

Fuera de exposición

Exposiciones

Liliana Porter: To See Red, Espacio Mínimo, Madrid, 2007.

Arte contemporáneo. Donaciones y adquisiciones. MALBA - Fundación Costantini, MALBA, Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, Buenos Aires, 2007-2008.

Escuelismo. Arte argentino de los 90, MALBA, Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, Buenos Aires, 2009.

Bibliografía

AA.VV., Escuelismo. Arte argentino de los 90 (cat. exp.), Buenos Aires, MALBA - Fundación Costantini, 2009 (reprod. color pp. 23, 24 y 25)

Castro Flórez, Fernando, “La cuerda de los muñecos”, ABC, Madrid, 2007.

Espinosa, Guillermo, “Liliana Porter. Rojo sangre”, s/d, Madrid, 2007 (reprod. color).

Sin firma, “Liliana Porter. To See Red”, Web-Magazine de Arte, 18 de mayo de 2007.