El pájaro amenazador forma parte de la serie Monstruos de la pesadilla de Ramona, de Antonio Berni, la cual comenzó en 19621 con pequeños collages de materiales no convencionales sobre madera.2

En 1963 y 1964 aparecieron algunas alimañas como partes de obras sobre Juanito Laguna, en La pampa tormentosa y Juanito va a la ciudad. Sin embargo, se trata de casos excepcionales que acompañan a Juanito, y son diferentes, ya que tienen un carácter de figuras de la fantasía popular infantil; en cambio, los monstruos de la serie a la que pertenece El pájaro amenazador están asociados a Ramona Montiel, y son de naturaleza psicológica (son pesadillas).

Esta serie fue presentada por primera vez en la retrospectiva del Instituto Torcuato Di Tella, en Buenos Aires, en 1965. Los monstruos, terminados ese mismo año, se agrupan en dos subseries: Los monstruos del infierno se disputan a Ramona (La voracidad o La pesadilla de Ramona, 1964, y La hipocresía, 1964-1965) y los Monstruos cósmicos: El pájaro amenazador (1965), El gusano triunfador o El triunfo de la muerte (1964 o 1965), La sordidez (1964 o 1965) y Conquistadores interplanetarios colonizan a los terráqueos (obra destruida).

El pájaro amenazador es una pieza figurativa, un objeto escultórico a simple vista extraño, que parece volar (cuelga del techo - está en el cielo) y se mueve. No solo tiene algo de oscilación real, al ser un móvil, sino que, además, toda su estructura es muy dinámica, con diferentes ejes y diagonales que configuran el cuerpo del animal en una forma semicircular. El eje central vertical está dado por el alambre que lo sostiene, que continúa hacia abajo con sus patas, las cuales están tensionadas hacia adelante, en señal de ataque. Su cabeza está formada por una parte en desuso de un lavarropas, y un volante viejo hace las veces de antena o radar. Su cola funciona como contrapeso, junto a sus alas, grandes ramas abiertas de un árbol, que ofician de flaps3 para detener el vuelo. El pájaro tiene la clara actitud corporal de estar a punto de atrapar a su presa con sus garfios y su pico de hierro.

Con respecto a la técnica, el propio Berni la identificó como “construcción policromada”, y con el paso del tiempo ha sido catalogada como “estructura policromada” y “construcción polimatérica”. Está compuesta por numerosos elementos, muchos reciclados, pero el material predominante es la paja o el mimbre, una fibra vegetal que se obtiene de algunos sauces y que se ha usado desde los tiempos de los antiguos egipcios, pero que, a la vez, es algo muy típico de la Argentina.

La obra de Antonio Berni siempre estuvo en relación con el realismo de cuño social, y también, en numerosos casos, con la insinuación de lo extraño e insólito y hasta surreal, con ironía y humor negro.

De esas realidades, siempre le interesaron tanto las del campo (donde se crió de niño, en Roldán, provincia de Santa Fe) como las de la ciudad (donde vivió luego, en Rosario, Buenos Aires y París). Desde principios de los 60, a través de sus series sobre Juanito Laguna –el niño de la villa miseria– y Ramona Montiel –la prostituta de barrio–, Berni desarrolló el tema de la situación social de las grandes urbes, dejando de lado la serie de hacheros del Norte Argentino de los 50.

Pero, en este caso, utiliza la simbología rural, ya que, a primera vista, se trata de un pájaro construido como si fuera un espantapájaros de huerta, pero invierte el sentido, ya que es el pájaro el que asusta. A su vez, el espantapájaros tradicional es una escultura-objeto rudimentaria con forma de hombre, hecha de mimbres, ramas y elementos varios encontrados, algo muy típico y común de la cultura de chacra o de campo, y que precede sin querer al concepto francés de bricoleur, al cual se vincularía Berni en París en los 60.

La serie de los monstruos es alusiva a las pesadillas culposas de Ramona:

En la soledad desamparada de su habitación, la conciencia atávica de la culpabilidad, en Ramona, fabrica monstruos alucinantes y tenebrosos y sus sueños de madrugada se pueblan de pesadillas, represiones y miedos ancestrales. […] son materialización de esos dramáticos estados anímicos. Es la realización corpórea de las imágenes creadas por la subconsciencia.4

También, al estar colgado de un alambre (el único de los monstruos de la serie con esa característica), es un móvil –sin motor, pero que se mueve con el aire mismo– que, en versión gigante y terrorífica, se asemeja a los de los cuartos de los niños. Aquí también se invierte el sentido, ya que dichos móviles, al igual que los de Alexander Calder (populares en los 50), son para deleite visual, estético. Pero la amenaza a los niños es también parte de la típica cultura educativa argentina y latina que funcionó hasta hace poco tiempo, de asustar a los niños con “cucos” para que se porten bien, coman toda su comida, etc.

Berni, desde siempre, estuvo interesado por la psicología freudiana, la literatura y el cine. Pueden haber influido en esta obra, además de Freud con las pesadillas culposas y el tabú del sexo libre, libros como el clásico de misterio El cuervo, de Edgar Alan Poe, y, más contemporáneo, el Bestiario, de Cortázar, de 1951, o el film de horror de Alfred Hitchcock Los pájaros, de 1963. Incluso, en sus notas se encuentra un relato sobre una manga de langostas que devoraban todo a su paso en el campo (algo que cada tanto sucedía realmente):

De una pesadilla pasaba a la otra, bajo la constante sensación de que millones de pequeños enemigos nos bloqueaban para reducirnos por hambre y sed hasta la inercia, y consumirnos, al final, como los gusanos consumen los animales muertos.5

La serie de monstruos de Berni, en su mayoría zoomorfos, arrastra influencias del fetichismo, de la diablada boliviana y los carros alegóricos del carnaval carioca, entre otras costumbres populares latinoamericanas.

En esta línea, las pesadillas de Ramona tienen que ver con la idea moralizante, también típica de la cultura latina y católica, de la culpa, en la que nadie duerme bien y en paz si no tiene la conciencia tranquila. Y la conciencia culpable de Ramona por su devenir en prostituta, como forma de vida opuesta a las enseñanzas tradicionales de lo que “debe ser” una buena niña en su adultez, y pecar de lujuria, le trae remordimientos nocturnos. Estos sueños con pesadillas corresponden a los “desequilibrios neuróticos propios de una mujer de su condición social”.6 Este pájaro amenazador representaría a la sociedad que ataca a la pecadora, tal como se había pretendido apedrear a María Magdalena. Desde lo alto, este pájaro totémico, que por su gran tamaño podría ser un cóndor o un halcón con vista de lince, observa y amenaza a Ramona.

Texto de Victoria Giraudo

 

Notas

1. Ese mismo año Berni coincidió durante algunos meses en París con Jorge de la Vega, quien también daba inicio a su serie Monstruos con la obra Amor de monstruos.

2. Monstruo de la pesadilla de Ramona, Sin título o Un monstruo (de la serie Monstruos de la pesadilla de Ramona). Estos collages tienen óleo y metales varios, como hierro, hojalata, bronce, aluminio, chatarra, también cartón, maple de huevos, estropajo, tachuelas, clavos, etc.

3. Dispositivos aerodinámicos que aumentan la sustentación en el aire de las aeronaves en momentos como el aterrizaje.

4. Cf. Pacheco, Marcelo E. (ed.), Berni. Escritos y papeles privados, Buenos Aires, Temas Grupo Editorial, 1999, p. 60.

5. Cf. García, Fernando, Los ojos. Vida y pasión de Antonio Berni, Buenos Aires, Grupo Editorial Planeta, 2005, p. 290.

6. Cf. Pacheco, Marcelo E. (ed.), op. cit., p. 59.

El pájaro amenazador – De la serie Monstruos cósmicos, 1965

Ficha técnica

Titulo: El pájaro amenazador – De la serie Monstruos cósmicos
Año: 1965
Técnica: Madera, bronce, hierro, acero, mimbre, paja, esponja, plástico, esmalte y ramas
200 x 90 x 185 cm
Nro. de inventario: 2007.09
Donación: Eduardo F. Costantini, 2001

Fuera de exposición

Exposiciones

Arte latinoamericano siglo XX, 2012
MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Argentina
2012

Adquisiciones, donaciones y comodatos 2007
MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Argentina
2007

Berni / De la Vega. Monstruos
MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Argentina
2003

 

Bibliografía

AA.VV.
Berni y sus contemporáneos. Correlatos
Buenos Aires
MALBA - Fundación Eduardo F. Costantini
2005

Jorge López Anaya
Antonio Berni
Buenos Aires
Banco Velox
1997

Rafael Squirru
Berni (Estudio crítico-biográfico)
Buenos Aires
DeadWeight
1975

Gerald Gassiot-Talabot
Berni
Paris
Bibli Opus/Éditions Georges Fall
1971

Michel Troche
Berni
Paris
Bibli Opus/Éditions Georges Fall
1971