Hans Nöbauer
, 1893 - 1971

Hans Nöbauer nació el 15 de julio de 1893 en Viena, donde se graduó en la Escuela de Bellas Artes. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió como oficial de reserva de caballería, y ejerció funciones de dibujante de planos cartográficos. Arribó al Brasil en 1921, año en el que llevó a cabo jornadas de investigación en los bosques de los alrededores de Río de Janeiro y en ciudades del interior del estado, con el fin de reunir información sobre el suelo, la naturaleza y la población del país. Ese mismo año rechazó la convocatoria de retorno del gobierno austríaco y abrió un taller en la calle Taylor 84, en el barrio de Lapa, Río de Janeiro, ambiente en el que comenzó a pintar profesionalmente y a dar clases de pintura, adoptando como metodología de trabajo la producción de sus propios materiales, como colores, telas y marcos.

A partir de fines de la década de 1920 y durante mediados de la siguiente, Nöbauer integró un grupo de artistas que recibió el encargo de crear registros documentales y metodológicos acerca de la arquitectura colonial brasileña, producción esta que tenía como objetivo constituirse “también en material didáctico, destinado a normalizar manifestaciones de los arquitectos que pretendiesen seguir su convocatoria en pro de lo que se llamaba arte tradicional”.1 Datan, por lo tanto, de ese período sus obras encomendadas por el Palácio Episcopal de Mariana, por el gobierno federal y por el Museu Histórico Nacional, que retratan los paisajes y la arquitectura de las ciudades históricas del estado de Minas Gerais. Entre los monumentos pintados se pueden citar importantes iglesias de Ouro Preto, São João del Rey, y la casa del conde de Assumar, en Mariana, trabajos que permanecieron expuestos durante muchos años en la Sala da Inconfidência del Museu Histórico Nacional.

Por espacio de 26 años se desempeñó como proyectista, retratista, pintor y maquetista en ministerios federales y también en la intendencia municipal del Distrito Federal. Participó en diversas muestras internacionales y colaboró en la elaboración de maquetas y dioramas; por ejemplo, contribuyó a la creación de los pabellones del Brasil en exhibiciones realizadas en Sevilla, Barcelona, Amberes y París. A lo largo de la década de 1930, actuó en la dirección de comercialización y propaganda de grandes fábricas, e incluso de multinacionales.

Artista de múltiples habilidades, exploró diferentes técnicas y temáticas. Durante su carrera realizó trabajos tales como diseñador, decorador, grabador, acuarelista y pintor de retratos, desnudos, paisajes, monumentos, cuadros de género, etcétera. Algunas de sus obras se enfocaron en el carnaval carioca.

En el Brasil, la historia del carnaval data del período colonial. Una de las primeras manifestaciones carnavalescas fue el entrudo, fiesta de origen portugués celebrada por los esclavos, que se pintaban la cara y recorrían las calles tirando harina y agua perfumada a los transeúntes. A mediados del siglo XIX, el entrudo fue prohibido en Río de Janeiro por ser considerado una práctica ofensiva y violenta, en un momento en que la elite imperial organizaba bailes de carnaval en clubes cerrados y teatros, al son de polcas. A fines del mismo siglo, las clases populares crearon los ranchos y los cordões, que se basaban en la estética de las procesiones religiosas para realizar desfiles por la vía pública; las primeras escolas de samba surgieron como un desarrollo de estas manifestaciones en la década de 1920.2

En el paso de los años 20 a los 30, las manifestaciones carnavalescas sufrieron algunas transformaciones. Los desfiles de los ranchos y cordões en el carnaval de Río de Janeiro evolucionaron al son de marchas más lentas, y el surgimiento de marchinhas rápidas y del samba moderno dieron nuevos matices a las primeras escolas de samba. En 1923, el periodista Mário Filho, propietario del diario Mundo Sportivo, organizó y patrocinó el primer desfile oficial de escolas en la plaza Onze, subregión de la zona central de Río de Janeiro.

El diorama Carnaval, 1933, realizado por Nöbauer, representa el desfile de las escolas del 26 de febrero, que fue organizado por el diario O Globo, también en la plaza Onze, y contó con la participación de 38 grupos.3 La obra, que retrata también características distintivas de la ciudad de Río de Janeiro –tales como las comunidades y el cerro Pan de Azúcar al fondo–, ilustra el desarrollo de una manifestación popular que pretendía apropiarse de los espacios públicos y se afirmaba especialmente por la exclusión e inaccesibilidad de las clases más bajas a los ámbitos y los productos culturales de la elite. El artista capta, por ende, el momento en que el pueblo, a través de la celebración, la creatividad y la alegría, toma las calles con sus conjuntos, disfraces y músicas festivas, con el fin de hacerse notar y mostrar su existencia. A diferencia del período registrado por Nöbauer, actualmente el carnaval carioca amplía sus significados socioculturales, pues, con el paso de los años, se convirtió en una fiesta capaz de atraer personas de las clases sociales más diversas, y representa hoy una de las celebraciones que reúnen mayor cantidad de turistas, nacionales y extranjeros, en la capital del estado de Río de Janeiro.

Nöbauer también colaboró como ilustrador de libros y revistas infantiles; realizó dos grandes cuadros para el Seminário Maior São José de Mariana, Minas Gerais, encargados por el arzobispo local, y pintó doce cuadros y un panel al óleo que representaban el puerto y la bahía de Vitória, la capital del estado de Espírito Santo, destinados a la sala principal del ayuntamiento. La galería Collectio, de San Pablo, poseía en su acervo, en la década de 1970, cerca de 150 obras del artista, otrora pertenecientes al coleccionista Ernesto Leibovich.

Nöbauer participó, entre otras, de las siguientes muestras colectivas: Exposición colonial y marítima de arte flamenco, 1930, Amberes, Bélgica, donde presentó, en el salón del Brasil, un gran panel que retrataba la flora brasileña; Salão Revolucionário, Escola Nacional de Belas Artes, 1931, Río de Janeiro; VII Salón Nacional de Artes Plásticas, 1984, Palacio Imperial, Río de Janeiro, y O art deco brasileiro: a Coleção Fulvia e Adolpho Leirner, 2008, en la Pinacoteca do Estado de São Paulo.

El artista falleció el 2 de febrero de 1971. Constan como sus últimos trabajos la elaboración de maquetas y dioramas para el estadio Jornalista Mário Filho, conocido como Maracanã, Río de Janeiro.4

Texto de Emanuelle Schneider

 

Notas

1. Kessel, Carlos, Arquitetura neocolonial no Brasil: entre o pastiche e a modernidade, Rio de Janeiro, Jauá, 2008.

2. Pinto, Tales Dos Santos, “História do Carnaval no Brasil”, Brasil Escola, disponible en http://brasilescola.uol.com.br/carnaval/historia-do-carnaval-no-brasil.htm (consultado el 20 de junio de 2016).

3. Portal Academia do Samba 1933, disponible en http://www.academiadosamba.com.br/memoriasamba/desfiles/1933.htm (consultado el 28 de abril de 2016).

4. Informaciones sobre la trayectoria del pintor presentes en documento mimeografiado, sin autoría, atribuidas a registros del propio Nöbauer y a la memoria de su hija Elizabeth de Oliveira. Cf. dossier del cuadro Casa da Câmara Municipal de Mariana, MG, nº SIGA 96, Reserva Técnica del Museu Histórico Nacional, en Magalhães, A.M., Pinturas de Hans Nöbauer. Documentos de arquitetura colonial na coleção do Museu Histórico Nacional, Anales III Encontro da Associação Nacional de Pesquisa e Pós-graduação em Arquitetura e Urbanismo “Arquitetura, Cidade e Projeto: uma Construção Coletiva”, São Paulo, 2014.

Carnaval, 1933

Ficha técnica

Titulo: Carnaval
Año: 1933
Técnica: Cartón con recubirmiento plateado y pintado con témpera y gouache. Hilos de bordar. alambre y caja de acrílico transparente apoyada y encastrada en base de madera enchapada en plástico negro
68 x 75 x 19,7 cm
Nro. de inventario: 1999.02
Donación: Eduardo F. Costantini, Buenos Aires

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