Colección Malba

Paisaje exuberante

ca. 1935


Miguel Covarrubias

Artista
Miguel Covarrubias
Ciudad de México, México, 1904 - 1957
Ficha técnica
Título
Paisaje exuberante
o Jungla
Año
ca. 1935
Técnica
Gouache y acuarela sobre papel
Medidas
50,2 x 35 cm 
Línea de crédito
Colección Malba. Donación inicial, 2001
N° de inventario
2001.52
Comentario sobre la obra

La obra Paisaje exuberante (c. 1935) es un ejemplo destacado del trabajo realizado por el artista mexicano Miguel Covarrubias para libros y revistas, y tiene similitudes con aquella que se publicó en la portada del libro Green Mansions, de William Hudson, en 1936. Covarrubias fue conocido por las caricaturas que realizó desde joven. A los 18 años se instaló en Nueva York, quizás por sugerencia de algunos de sus compatriotas; entre ellos, el escritor Juan José Tablada (1871-1945), el pintor Rufino Tamayo (1899-1991), el compositor Carlos Chávez (1899-1978) y el artista y galerista Marius de Zayas (1880-1961). Siendo todavía joven, Covarrubias publicó sus dibujos y caricaturas en revistas y libros en México. En Nueva York conoció a Frank Crowninshield, el editor de la revista Vanity Fair, y pronto empezó a publicar allí sus caricaturas. En 1925 apareció Alfred A. Knopf.The Prince of Wales and Other Famous Americans, el primer libro de Covarrubias, que contiene un conjunto de caricaturas del artista, y dos años más tarde, su obra Negro Drawings, con imágenes de la gente del barrio negro de Harlem. Durante aquellos años también tuvo exhibiciones de sus dibujos en Nueva York, en el Whitney Studio Club (1924) y la Valentine Gallery (1927).

Después del éxito de las caricaturas, aumentó su trabajo como ilustrador de libros. En la década de los 20 se destacan Blues, an Anthology, de W.C. Handy (1926), y The Weary Blues, por Langston Hughes (1926). En los años siguientes Covarrubias empezó a trabajar junto con las imprentas Limited Editions Club y Heritage Press, fundadas en 1929 por George Macy con la idea de editar versiones ilustradas de obras clásicas. Ilustró varios libros éstas; entre ellos, Batouala, de René Maran (1932); Typee, de Herman Melville (1935); Green Mansions, de William Hudson (1936); Uncle Tom’s Cabin, de Harriet Beecher Stowe (1938); The Discovery and Conquest of Mexico, de Bernal Díaz del Castillo (1942), y All Men Are Brothers, de Shui hu Chan, traducido por Pearl S. Buck (1948).

El dibujo en gouache y acuarela Paisaje exuberante es una imagen de la selva, con grandes árboles, hierbas y flores. Probablemente fue un bosquejo para la novela Green Mansions, que es la historia de un joven en las selvas de Guyana, en Sudamérica. La imagen de la portada del libro es semejante al ejemplo de Malba. En general, se puede sostener que el motivo de la selva aparece con frecuencia en la obra de Covarrubias, igual que en la de otros artistas latinoamericanos de la época. El tema sirve como un significante o un símbolo de lo americano. En la historia del arte latinoamericano, a menudo el paisaje tuvo que ver con cuestiones del nacionalismo. En el caso de México, después de la independencia de la nación de España, en 1821, muchos artistas y escritores se enfocaron en el paisaje del valle de México, especialmente los volcanes Popocatepetl e Iztaccihuatl. En la segunda mitad del siglo XIX, el artista que más usaba el paisaje mexicano fue José María Velasco (1840-1912). En varios cuadros, éste pintó vistas del valle de México, con los volcanes al fondo, y a veces con símbolos de la Nación Mexicana, como el águila y el cactus nopal. Hay que recordar también que, en el mismo momento que Velasco, muchos fotógrafos también usaron los volcanes como temas en sus imágenes. Después de la Revolución Mexicana (1910-1920), artistas, escritores y otros empezaron de nuevo a imaginar cómo representar a México como un país moderno. En muchos proyectos artísticos de las décadas posrevolucionarias vemos el paisaje como símbolo del país. Por ejemplo, se puede citar la obra del pintor Dr. Atl (Gerardo Murillo, 1875-1964), quien realizó muchos estudios y cuadros sobre los volcanes del valle de México. En la obra Paisaje exuberante vemos la imagen de la selva impenetrable y romántica, pero carente de símbolos del nacionalismo mexicano; más bien parecida a las imágenes de junglas de la historia del arte europeo, como en la obra del pintor francés Henri Rousseau (1844-1910). En su producción, la selva funciona como un símbolo de lo exótico y no hace referencia a un lugar específico. Lo mismo ocurre con el tema de la selva en Paisaje exuberantede Covarrubias.

Texto de Khristaan D. Villela

Paisaje exuberante