Colección Malba

Composición

1935


Juan Batlle Planas

Artista
Juan Batlle Planas
Torroella de Montgrí, España, 1911 - Buenos Aires, Argentina, 1966
Ficha técnica
Título
Composición
Año
1935
Técnica
Grafito sobre papel
Medidas
23,5 x 17,3 cm
Línea de crédito
Colección Malba. Donación inicial, 2001
N° de inventario
2001.15
Comentario sobre la obra

…no quiero que me busquen facetas que me pulan […] es la única forma de mantenerme siendo un carbón de 2.000.000 de años.

Juan Batlle Planas

Grafito, mineral de carbono casi puro color negro profundo, de brillo metálico. Un leve cambio de estructura molecular hace del carbono, diamante. Un leve cambio de uso hace de este mineral una composición plástica. Juan Batlle Planas se habría definido como un “mineral”, una condición que le permitía imaginarse “en bruto”. Era afecto a las asociaciones analíticas derivativas, algo que tempranamente formó parte de su ejercicio plástico. Entre sus primeros trabajos conocidos de 1932, el lápiz aparece como recurso eficaz: continuación “natural” de la mano, del gesto automático que habilita la invención.

En un pequeño papel se recorta un recuadro de unos pocos milímetros que inscribe la composición. Ésta, sin embargo, no queda totalmente encerrada en él, ya que mantiene algunas zonas de pasaje. La convivencia de escalas diversas, la superposición e intersección aleatoria de planos y la estética del fragmento gobiernan el trabajo. La interpenetración entre las imágenes y, a la vez, entre las figuras y el fondo es muy compleja, tanto que resulta difícil imaginar el punto de partida de esta composición tan rigurosamente construida.

Un paisaje despojado, con escasos datos, se hace presente como fondo del conjunto. Sobre él transcurre la deriva de la línea que construye planos, figuras más o menos reconocibles, cuerpos, insectos, objetos. Los planos se intersectan, las formas permanecen abiertas, el mismo recuadro en el que se delimita la composición juega con ese artificio para sumar otro posible nivel en esa delgada superficie del papel, otra posible relación figura-fondo que evidencia las condiciones de esa ficción.

La geometría de cornisas u otros elementos arquitectónicos parece ser el recurso elegido para disciplinar la línea que espontáneamente recorre la superficie organizando las formas para dar paso a un perfil antropomórfico como el que aparece en el primer plano, o aquel otro rostro que –casi frontalmente– organiza el tercio superior del trabajo. Dos vigas horizontales, levemente inclinadas, agrietadas, se recortan en torno de estos dos rostros geométricos para contribuir a una orientación de la lectura. Un pequeño cuerpo musculoso decapitado, desnudo, avanza hacia la izquierda; otro, en la base, de una escala un poco mayor, se esboza como un posible profeta/maestro que, semidesnudo, tiene en una mano una especie de serpiente que se arquea en torno de él, y en la otra una regla. Esta figura reaparecerá en trabajos posteriores.

La Composición se ofrece, entonces, como un juego dinámico para el espectador, a quien se le demanda la capacidad de descubrir las distintas capas y escalas allí presentes, así como los sutiles pasajes entre ellos, lo que contribuye a dar vigor a la propuesta.

Parafraseando a Louis Aragon –uno de los mentores del surrealismo y animador de varios de los debates que en y desde este movimiento se suscitaron–, la conciliación de lo real y lo maravilloso es la surrealidad: “Es esta línea real –dice– que reúne todas las imágenes visuales que nos rodean”.

Este trabajo de Batlle Planas reconoce su autonomía, aunque también es posible situarlo en serie con otros dibujos anteriores y contemporáneos en los que este juego de líneas e imágenes está presente instalando una lógica compleja, quizás procurando ofrecer desde su obra alternativas a la crisis de la razón occidental que instala la incertidumbre en el sujeto moderno en aquellos años entre las dos guerras mundiales.

Recordemos que la cultura occidental y su razón positiva habían demostrado sus límites en el impacto que provocó la Primera Guerra Mundial. La sospecha caía sobre todos los saberes instituidos, y esta actitud inundó buena parte del pensamiento de entreguerras, lo que condujo a la búsqueda de otras alternativas que permitieran aprehender la realidad. Entre ellas, el sueño aparecía como una perspectiva posible junto a la voluntad por indagar otras culturas, otras costumbres, otras creencias. En el esfuerzo por reconstruir una realidad fragmentada, por reunir los pedazos de un orden anterior después de su estallido, se encuentran artistas como Batlle Planas, procurando instalar otras realidades en la convergencia, en la práctica artística, de lecturas desde el zen hasta el psicoanálisis y la geometría.

Texto de Diana Wechsler

Composición