Cristina Schiavi se formó en Buenos Aires durante los años 70 y 80, con una clara inclinación hacia la pintura. En principio estudió dos años en la Facultad de Arquitectura y, paralelamente, Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras. Durante el período de la dictadura cívico-militar que comenzó en 1976, Schiavi militó en el Partido Justicialista. En este momento muchos de sus compañeros fueron desaparecidos, víctimas del gobierno de facto. Después de este corto paso por la universidad, la artista concurrió a los talleres de Aurelio Macchi y Antonio Pujía por un breve período. Luego atravesó el taller de Jorge Demirjián, con una orientación hacia el dibujo y la pintura. Finalmente, asistió a las clínicas de Pablo Suárez en el Centro Cultural Recoleta.1

Mas allá de esta inclinación por la pintura, la obra de Schiavi durante los años 90 estuvo centrada en el objeto, que muchas veces era encontrado y reformulado por la artista. Durante los años 2000 estos objetos sufrieron numerosos cambios y transformaciones; entre ellas, la más importante es la incorporación de la luz. Hacia finales de la década, Schiavi trabajó con numerosas obras en pintura sobre madera de fibrofácil, que muchas veces mantenían un carácter objetual.

Sin título (Pettoruti y Tarsila) forma parte de ese momento, donde objeto y pintura se conjugan en el uso de una paleta muy amplia, pero siempre concentrada en la búsqueda de una composición equilibrada, con variaciones sutiles de color. Esta obra contiene claras referencias a dos pintores latinoamericanos impulsores de las vanguardias de los años 20 en la Argentina y el Brasil, respectivamente, Emilio Pettoruti y Tarsila do Amaral, que Schiavi se apropia para unificar en su propuesta. Ambos artistas trabajaron desde la geometría en relación con el paisaje, la naturaleza muerta y el retrato. El primero como resultado de su experiencia futurista en Italia, y la segunda como herencia de su maestro Fernand Léger. La artista concibió este trabajo en una visita a la colección de María Luisa Bemberg en las salas del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, donde se encuentra la obra de Pettoruti titulada Orgía II, fuente directa para el trabajo de Schiavi. 

En 2011 ésta realizó una exhibición en la galería Van Riel de Buenos Aires, donde dio comienzo a la serie de trabajos titulada Serenité, en alusión a una pintura de Emilio Pettoruti de finales de los años 50. La muestra presentó una serie de objetos en madera pintada que referían a las vanguardias geométricas de los años 20, pero donde inevitablemente aparecían los artistas concretos argentinos de los 40. Las referencias a Pettoruti partían de citas explícitas a sus obras; sin embargo, Schiavi modifica e incorpora formas hasta opacar la referencia, pero sosteniendo la tensión entre abstracción y figuración, y manteniendo algunos aspectos en relación al color. La exhibición recuperaba parte de la propuesta de una de sus primeras muestras, titulada Línea de amoblamientos Schiavi (Espacio Giesso, 1991), donde una importante cantidad de muebles estaba intervenida con cuerina y otros materiales.2

Sin título (Pettoruti y Tarsila) fue concebida con una tercera pieza que alude a una obra del brasileño Emiliano Di Cavalcanti, y que estaba ubicada junto a las dos que se encuentran sobre el banco. Esta tercera pieza, hoy en una colección privada, componía este conjunto, que está pensado para exhibirse como una escultura, lejos de los muros, revelando su estructura. Los tres artistas citados por Schiavi en esta obra permiten pensar en los diversos caminos que las vanguardias latinoamericanas tomaron hacia comienzos del siglo XX, pero la autora los unifica en una misma búsqueda, eliminando particularidades y generando una integración tanto cromática como formal. 

También podemos encontrar vínculos con esta obra en una serie presentada en abril de 2013 en la Fundación Federico Jorge Klemm en la ciudad de Buenos Aires, realizada en conjunto con el artista Juan Tessi, con quien Schiavi organizó y coordinó en 2009 el espacio no comercial Mark Morgan Pérez Garage. Aquí presentó una obra que aludía directamente a la pintura de Emilio Pettoruti El hombre de la flor amarilla - El poeta Hidalgo, de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. El poeta se representa sobre una tabla de mayores dimensiones que el original, con una composición geométrica que respeta los lineamientos generales de la obra de Pettoruti, pero con una paleta similar a la de las piezas que analizamos. 

Texto de Santiago Villanueva

 

Notas

1. Lauria, Adriana y Llambías, Enrique, “Cristina Schiavi. Obras 1991-2002” (en línea), Centro Virtual de Arte Argentino, Buenos Aires (http://cvaa.com.ar/03biografias/schiavi_c.php; consultado el 28 de mazo de 2016).

2. Molina, Daniel, “Una tensión del afecto” (en línea), perfil.com,10 de julio de 2011 (http://www.perfil.com/ediciones/cultura/-20117-588-0066.html; consultado el 28 de marzo de 2016).

Sin título (Pettoruti y Tarsila), 2010

Ficha técnica

Titulo: Sin título (Pettoruti y Tarsila)
Año: 2010
Técnica: Pintura acrílica sobre MDF y banco de madera con revestimiento de melamina
96 x 147,8 x 49,5 cm
Nro. de inventario: 2011.07
Donación: Adquisición gracias al aporte de Fundación Eduardo F. Costantini, Buenos Aires, 2011

Fuera de exposición

Exposiciones

Elogio de la diversidad, Consulado Argentino, Río de Janeiro, 2010.

Bibliografía

Schiavi, Cristina, Extra Schiavi, Buenos Aires, edición de la autora, 2015 (reprod. pp. 11-14).

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