Di Cavalcanti inició su vida artística a los 17 años,1 como ilustrador. Autodidacta, se formó como artista por medio de la prensa, que reunía en ese entonces a la flor y nata de la intelectualidad brasileña. Entre 1918 y 1938 trabajó en las revistas más importantes de la época, como Klaxon, Panóplia, O Malho, Guanabara, O Cruzeiro, entre otras, realizando viñetas, tapas, ilustraciones, dibujos satíricos y caricaturas. El artista mantuvo esa actividad, paralelamente a su producción pictórica, hasta comienzos de la década de 1940. Algunas veces esas colaboraciones consistían en un trabajo que ocupaba toda la página, sin ilustrar un texto. Seresta es una obra con esas características, hecha para el número 517 de la revista Para Todos2 y publicada el 10 de noviembre de 1928.3 Esta revista tenía una tapa en policromía, aunque el resto estaba impreso mayoritariamente en un solo color. Unas pocas páginas interiores usaban el recurso de la bicromía, destacando fotografías de actores de cine, ilustraciones o contribuciones de artistas.

Di Cavalcanti superaba esta limitación transformando la restricción en una decisión pictórica de la obra. El marrón era su color preferido para esos trabajos monocromáticos, en los cuales utilizaba el sombreado para construir volúmenes, en una estrategia que lo aproximaba al art déco.4

Cuando realizó Seresta, el artista había retornado de su primer viaje al exterior, donde había conocido a los grandes maestros del pasado y la vibrante vanguardia europea. Ese contacto fue fundamental para él, que volvió renovado y consciente de lo que pretendía buscar:

París puso una marca en mi inteligencia. Fue como crear en mí una nueva naturaleza, y mi amor por Europa transformó mi amor por la vida en amor por todo lo que es civilizado. Y como civilizado comencé a conocer mi tierra.5

Di Cavalcanti buscó esa identidad brasileña en los bordes de la ciudad de Río de Janeiro. Pintaba a las personas comunes, los suburbanos, los habitantes de los morros cariocas, sus tipos y labores, pero especialmente su música: el samba. Un samba ejecutado con guitarra, pandero y tamborín, y a menudo tocado al pie de la ventana de las mozas en las serenatas.

Seresta es un trabajo que emana musicalidad, que muestra la sensualidad de la mulata, la ingenuidad de los sambistas, trayendo una ciudad y un clima que no existen más hoy en día en los morros cariocas.

Esta pintura sirvió posteriormente como esbozo para otra titulada Samba, realizada en 1929.6 En ella, el artista mantuvo (con mínimas alteraciones) la misma composición, volumetría y sombreado de Seresta, y le sumó los colores vibrantes característicos de su paleta de pintor.

En 1929, Di Cavalcanti comenzó a pintar los murales para el teatro João Caetano en Río de Janeiro, con los cuales también se emparenta Seresta, tanto en la temática como en la composición.

Más que cualquier otro artista, Di Cavalcanti supo expresar en sus pinturas el lirismo del pueblo brasileño y su sensibilidad sentimental y sensual, extrayendo la máxima poesía de una escena de la vida cotidiana carioca.

Texto de Denise Mattar

 

Notas

1. Con la muerte precoz de su padre, en 1914, se vio obligado a trabajar ya a los 17 años, y esa necesidad lo acompañó toda su vida, factor que lo distinguió de los demás modernistas, pues siempre lo acercó más a la vida real.

2. Para Todos, revista semanal ilustrada sobre temas de interés general que circuló de 1919 a 1932. Sus directores eran Alvaro Moreyra y J. Carlos.

3. Elisabeth Di Cavalcanti, hija del pintor, realizó una amplia investigación de revisión de fechas y localización de ilustraciones. Este texto se basó en esa investigación.

4. Trabajos como Mulatinha, tinta china y pastel sobre papel, 38,5 x 26,5 cm, Colección Mário de Andrade - IEB, y Poeta con flor, colección particular, son ejemplos de ese mismo procedimiento.

5. Di Cavalcanti, Viagem da minha vida, Rio de Janeiro, Editora Civilização Brasileira, 1955.

6. Samba, 1929, óleo sobre madera, 63,5 x 49 cm, Colección Sérgio Fadel, Río de Janeiro.

Seresta, 1925

Ficha técnica

Titulo: Seresta
Año: 1925
Técnica: Gouache, pastel tiza, tinta y grafito sobre papel
43.8 × 33.8 cm
Nro. de inventario: 2001.70
Donación: Eduardo F. Costantini, 2001

En exposición

Exposiciones

+ MALBA. Adquisiciones, donaciones y comodatos
MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Argentina
2004

La Colección Costantini en el Museo Nacional de Bellas Artes
Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Argentina
1996

 

Bibliografía

Denise Mattar
De flores e amores
Espírito Santo
Palácio Anchieta
2014

Denise Mattar
Mário de Andrade. Cartas do Modernismo
Rio de Janeiro - Brasília
Centro Cultural Correios
2012

Denise Mattar
Di Cavalcanti, um perfeito carioca (cat. exp.)
Rio de Janeiro
Caixa Cultural
2006

Carlos Zílio
A querela do Brasil - A questão da identidade da arte brasileira
Rio de Janeiro
Relume Dumará
1997

Denise Mattar
As mulheres de Di
Rio de Janeiro
Centro Cultural Banco do Brasil
1997

Denise Mattar
As mulheres de Di
São Paulo
Museu de Arte Brasileira da FAAP
1997

Di Cavalcanti
Reminiscências líricas de um perfeito carioca
Rio de Janeiro
Editora Civilização Brasileira
1964