Dentro del extenso cuerpo de obra de Kenneth Kemble, Paisaje de Córdoba se inscribe en el marco de su retorno definitivo a la pintura hacia mediados de los años 60, luego de su incursión en experiencias extrapictóricas lindantes con el arte conceptual, llevadas a cabo entre 1956 y 1963. Además de sacudir la escena de las “bellas artes” con altas dosis de irreverencia, algunas de estas experiencias colectivas −Arte destructivo (1961), Pintura espejismo y Gato/63 (ambas de 1963)− se enfocaron tempranamente en propiciar una participación activa del espectador, al tiempo que oficiaron de matriz para la aparición en nuestro medio tanto de los happenings como de las ambientaciones y el arte de acción. 

Así, hacia mediados de la década del 70, Kemble trabajó sobre una serie de paisajes que exploraban la ambigüedad entre la figuración y la abstracción. Estructurados a partir de juegos y contrastes plástico-formales, estos paisajes combinan zonas de tensión y relajamiento visual, manteniendo estrechos lazos con la estética del collage, práctica que atravesó y, de alguna manera, vertebró toda la obra del artista. En el prólogo que el propio Kemble redactó para su exposición individual en la galería Bonino de Buenos Aires en 1974 bajo el título Paisajes imaginados y otras construcciones, afirmaba:

"Yo, que desde hace veinte años he sido considerado un pintor no figurativo, porque quizás, gracias a mi afición por la música siempre me he regodeado con las relaciones formales en cualquier expresión artística, me encuentro ahora pintando paisajes. O por lo menos pinturas que por un proceso asociativo normal en una cultura que utiliza determinados códigos comunes a todos, podrían denotar referencias a una naturaleza real o imaginada. ¿Qué significa eso? Significa sencillamente que a través de la experimentación con los valores plásticos pretendidamente puros, me he ido encontrando con elementos de mi pasado, reminiscencias de imágenes vistas pero apenas recordadas, visiones fragmentarias de mi experiencia, y proyecciones de mi propia fantasía, como podría ser la naturaleza en otros planetas desconocidos pero concebibles. Han surgido casi solos. Como si se me hubiesen impuesto por razones afectivas […] y solamente después de haberlos creado como juegos formales, se me han presentado las asociaciones con una naturaleza real o fantástica".1

En efecto, los “paisajes” que Kemble pintó intermitentemente desde mediados de los años 70 en adelante, y Paisaje de Córdoba específicamente, pueden vincularse formal y conceptualmente no solo a la práctica del collage tan cara al artista, sino a la serie Paisajes suburbanos (1958-1962), que marcó uno de los picos experimentales en su trayectoria. Aquellas piezas, construidas con chapas oxidadas, maderas quemadas y demás materiales de desecho, fueron inspiradas por las villas de emergencia que hacia fines de los años 50 asomaban en las afueras de la ciudad de Córdoba, provincia en la que Kemble poseía una casa de veraneo a la que asistía asiduamente a descansar y también a pintar. En ambos casos −los paisajes suburbanos ligados al informalismo y los paisajes pintados que simulan la técnica del collage− el artista resignificaba una composición abstracta, al activar los sentidos asociativos de la obra y articularlos con referencias concretas a la realidad. 

En Paisaje de Córdoba –al igual que en la mayoría de su obra pictórica tardía− Kemble trabajó a partir de la ampliación de pequeños collages que realizaba utilizando papeles estampados, telas decorativas o, incluso, fragmentos de sus propias pinturas anteriores. De esta manera, pintaba sobre la superficie uniforme y bidimensional de una tela de mediano o gran formato simulando los cortes y encolados del pequeño collage original. La imagen resultante –la de un paisaje, en este caso− adquiere un aspecto desconcertante e inesperado provocado por el choque de diversos fragmentos que el artista incorpora a una misma composición.

Texto de Florencia Battiti

 

Notas

1. Kemble, Kenneth, citado en Squirru, Rafael, Kenneth Kemble. Ensayo crítico biográfico, Buenos Aires, Ediciones de Arte Gaglianone, 1987, p. 49.

Paisaje de Córdoba, 1985

Ficha técnica

Titulo: Paisaje de Córdoba
Año: 1985
Técnica: Acrílico sobre tela
140 x 124 cm
Nro. de inventario: 2005.21
Donación: Donación Fundación Antorchas, Buenos Aires, 2005

Fuera de exposición

Bibliografía

Rafael Squirru
Kenneth Kemble. Ensayo crítico biográfico
Buenos Aires
Ediciones de Arte Gaglianone
1987