El impacto de Guernica (1937) sobre Portinari es notable, pero de la misma forma en que esta y otras muchas obras de Picasso constituyen una referencia importante para diversos artistas latinoamericanos de su generación: Diego Rivera, Wifredo Lam, Antonio Berni, Rufino Tamayo, Alejandro Obregón, entre otros. Portinari vio por primera vez esa pintura en Nueva York, en 1939, cuando llegó a los Estados Unidos para un período de trabajo, durante el cual expuso sus obras, individualmente y en grupo, en diferentes museos del país, además de preparar y realizar los murales de la Hispanic Reading Room de la Biblioteca del Congreso (1941-1942), en Washington, y ocuparse del encargo de varios retratos.

La obra de Picasso ya era una referencia en la producción de Portinari, particularmente la del retorno al orden, en esos tiempos próximos al surrealismo y a la pintura metafísica, que podemos ver en los muchos cuadros de jovencitas y mujeres en paisajes oníricos del brasileño durante la década de 1930. Quizá Guernica, la única pintura mural de Picasso hasta aquel entonces, represente, para todos aquellos artistas que ya habían adoptado el imaginario y las estrategias del muralismo, el momento en que se sintieron hermanados con el maestro español. La figuración geometrizada, el carácter narrativo y político, el manifiesto contra la guerra y el fascismo presentes en esa obra alinearon a todos en el mismo frente de combate. Para Portinari, que, como Picasso, también era miembro del Partido Comunista, Guernica es una referencia transformadora de su estilo y marca trabajos importantes, como las series Bíblica (1942-1944), Retirantes (1944) y el mural Guerra e paz (1952-1956), en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

Sin embargo, como observó el crítico Ruben Navarra: 

"Guernica, de hecho, debe ser vista como un punto de partida, una sugerencia, y no la solución final por él [Portinari] buscada. El grito de dolor de Portinari parece no tener límites: el pintor deforma, desarticula sus figuras, transformándolas en gigantescos seres emblemáticos, de gestos amplios y poderosos. Al hombre impotente le quedan las lágrimas petrificadas y las manos levantadas en un gesto de súplica o maldición".1

El dibujo O último baluarte es, según el raisonné del artista, “el único croquis a pluma para el cuadro Último baluarte” y el más grande de los cuatro existentes [Portinari: 1738 (FCO 4424), 1739 (FCO 1981) y 1741 (FCO 1933)]. Esta pintura de fines de 1942, también conocida como A ira das mães [Portinari: (FCO 2736)], es la primera de la serie Bíblica, compuesta por ocho grandes telas sobre temas del Antiguo y el Nuevo Testamento2 y ejecutada hasta fines de 1943 para el edificio de la sede de Rádio Tupi, en San Pablo; hoy integra la colección del Museu de Arte de São Paulo (MASP).

Dibujada con un sombreado de rayas finas que modela volúmenes y figuras y estructura los planos de la acción, la escena tiene lugar en un paisaje abierto, algo onírico, árido, puntuado por edificaciones alineadas en el horizonte, sin puertas ni ventanas, como búnkeres, diferente de la pintura final, un espacio cerrado, dramático, entre geometrías y formas orgánicas. En la composición central –un gran triángulo–, una mujer, aferrada a su hijo, empuña su paraguas, como un baluarte, contra una moto conducida por un ave monstruosa, amenazadora. La escena muestra el triunfo de la madre sobre el monstruo, la máquina destruida y una figura masculina debajo de ella, evocando una versión femenina de San Jorge y el dragón, de la lucha entre el bien y el mal. Otra mujer, a la derecha, también protege a su hijo y parece ser la única testigo y presencia solidaria en este terrible acontecimiento, relatado por el artista durante los años sombríos de la Segunda Guerra Mundial.

Texto de Ivo Mesquita

 

Notas

1. Apud Fabris, Annateresa, Portinari, pintor social, São Paulo, Perspectiva, 1990, p. 58.

2. En orden de ejecución, O último baluarte, 1942; O sacrifício de Abrão, A ressurreição de Lázaro, A justiça de Salomão, As trombetas de Jericó, O massacre dos inocentes, As lágrimas de Jeremias e Jó, todas de 1943.

O último baluarte, 1942

Ficha técnica

Titulo: O último baluarte
Año: 1942
Técnica: Grafito y tinta sobre papel
24 x 33,5 cm
Nro. de inventario: 2001.138
Donación: Colección MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires

Fuera de exposición

Exposiciones

La Colección Costantini en el Museo Nacional de Bellas Artes
Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Argentina
1996

 

Bibliografía

Eduardo F. Costantini
MALBA - Colección Costantini
Buenos Aires
MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
2001

Agustín Arteaga
MALBA - Colección Costantini
Buenos Aires
MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
2001

Marcelo Pacheco
MALBA - Colección Costantini
Buenos Aires
MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
2001