Jorge Macchi realizó su video La pasión de Juana de Arco a partir la película homónima La Passion de Jeanne d’Arc (1928), obra fundamental del cine mudo, de la cual retiró las imágenes y dejó solamente los intertítulos. Así, la duración original de la película, de 110 minutos, se redujo a unos escasos 10 minutos. Macchi logró un video corto, cuya fragmentación lleva a los espectadores al desconcierto. En efecto, los quiebres y recortes generados producen suspensión, intrigan y se vuelven tan fascinantes que son casi hipnóticos.
Poco interesan en el arte de Macchi las distinciones entre las disciplinas y los protocolos de trabajo tradicionales que solían estructurar la creación: él explora la música, el cine, el teatro, la literatura. Prima, en este caso, la sinergia entre las artes visuales y el cine.
La Passion de Jeanne d’Arc fue filmada en Francia por el cineasta danés Carl Theodor Dreyer, quien basó su guión, sobre todo, en las actas originales del juicio por herejía a la doncella de Orleans, que se llevó a cabo en 1431. Dreyer condensó toda la acción de su película en un solo día para otorgar contundencia a la historia de la santa. Enfatizó su lucha espiritual y el drama de la terrible condena a ser quemada viva. Además, en pos de acentuar la intensidad mística de esta historia, Dreyer otorgó importancia primordial al close-up. Con excepción de algunas imágenes, su film está enteramente compuesto por primeros planos sobre los rostros de los personajes. Los gestos de los actores se tornaron entonces fundamentales, porque la cámara se concentró en los detalles de sus expresiones, en las facciones de sus caras. Son famosísimas las imágenes de la actriz protagónica, Renée Falconetti, interpretando el papel de Juana con el pelo rapado, y con coronas y cadenas que llevaban la atención hacia su rostro sufrido.
Macchi trabajó con esta película a fin de examinar la relación entre imágenes y palabras. ¿Cuáles son las similitudes y diferencias entre la visualidad y el texto? ¿Se puede explicar una imagen con palabras? ¿O acaso ambos lenguajes son irreducibles, y el texto nunca podrá traducir o remplazar en su totalidad a la imagen? La Passion de Jeanne d’Arc era una obra ideal para esta investigación. Según Macchi, “allí la imagen es casi autónoma, uno podría quizás hacer ese film sin texto y sería igualmente bueno”.1 Este comentario sigue la estela del crítico André Bazin, quien no dudó en observar que la película de Dreyer “es memorable en los anales del cine por la audacia fotográfica”.2 Su fama persiste, sí, en virtud de las tomas de los rostros, por esos primeros planos que exhibían las expresiones más sutiles de los personajes, transparentaban sus conflictos y hacían que los espectadores se conmovieran con ellos. ¿Pero qué pasa si se extraen esas imágenes penetrantes? ¿Aún más, qué pasa si se agrega música a esta película originalmente muda? Macchi sumó una banda de sonido, basada en la composición que el músico alemán Gottfried Böttger creó inspirado en el film de Dreyer. Macchi tomó esa composición y la sometió también a la fragmentación. En su video, la música se corta, siguiendo los cortes de la película.
En La pasión de Juana de Arco, Macchi recurrió a la misma operación que utiliza en sus obras con mapas y periódicos: el corte. El artista quitó, recortó, las imágenes de la película y dejó sus intertítulos. Es decir, hizo del trabajo original de Dreyer fragmentos, rompió el sentido de unidad que el film tenía.
La estrategia del corte es útil para poner en cuestión la propia narración y representación de historias. Los intervalos espaciales que la extracción produce desarticulan y redefinen imágenes y palabras. Importa advertir aquí que, si bien Macchi recortó el texto, sus cisuras fueron intencionalmente desprolijas y quedaron destellos de las imágenes, algunos fotogramas infiltrados que aparecen en el video como un flash, como el vislumbre o recuerdo de un sueño (y cabe mencionar el paralelismo entre el sueño y el cine). ¿Cómo se corresponden la sucesión de intertítulos con las ráfagas de imágenes? Urge interrogar sus vínculos, así como analizar las posibles relaciones entre esos textos, las brevísimas imágenes y el pulso entrecortado de la banda de sonido. La recomposición de fragmentos, la elaboración de redes de significados, no solo sobre lo acontecido con Juana de Arco, sino sobre los modos de comunicación y adjudicación del sentido (mediante imágenes, sonidos y palabras), es muy necesaria y, a su vez, abierta.
Macchi presentó lenguajes que se aproximan o se distancian entre sí, que se producen o se consumen mutuamente, pero que nunca se pliegan uno dentro del otro en su integridad. Su video insta a la asociación de intersticios, suplementos, y a la creación, en última instancia, de otras formas de ver.
Texto de Florencia Malbrán
Notas
1. Conversación con la autora, 10 de mayo de 2016.
2. Bazin, André, El cine de la crueldad, Bilbao, Mensajero, 1977, p. 37.
Título: La pasión de Juana de Arco
Año: 2003
Técnica: Video-proyección blanco y negro.
Duración: 10'
Nro. de inventario: 2009.07
Donación: Gracias al aporte de Hermès, 2009
Fuera de exposición
Adquisiciones, donaciones y comodatos 2009
MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Argentina
2009