Fosa común (1969) se expuso por primera vez en el Instituto Torcuato Di Tella como parte de Experiencias 69, una muestra colectiva que se inauguró en Buenos Aires después de la tumultuosa presentación y censura que protagonizó Experiencias 68 durante el año anterior. La obra de Luis Camnitzer se exhibió como una instalación, bajo el título Fosa común / Fragmento de un amigo, junto a otras creaciones de sus compañeros del New York Graphic Workshop (NYGW), Liliana Porter y José Guillermo Castillo, y propuestas de artistas como Osvaldo Romberg, Luis F. Benedit, Lea Lublin, Hugo Álvarez y otros. Camnitzer y sus colegas del NYGW participaban con diversas obras –en el caso de Camnitzer, todas relacionadas con el lenguaje– que se proponían “crear claves para liberar la facultad creativa como un bien público y común”.1

Fosa común se presentó como un largo esténcil (o plantilla) en el suelo de la galería, acompañado de la frase Fragmento de un amigo, que se registraba en la pared bajo la palabra “mirador”. La referencia al “amigo” no indicaba a nadie en particular, aunque sugería o podía evocar en el espectador la relación con algún conocido o familiar en aquellos momentos de regímenes autoritarios y dictaduras militares que proliferaban en Latinoamérica, particularmente el gobierno militar de Juan Carlos Onganía en la Argentina, y la presidencia opresora de Jorge Pacheco Areco en el Uruguay (donde se crió y creció Camnitzer). La instalación era, en todo caso, una alusión genérica a un lugar anónimo y colectivo de enterramiento tan usual entonces en Sudamérica. Casualmente, solo unos días antes de la apertura de la muestra, mataron a un estudiante, y la obra se entendió como alegato o ejemplo de la siniestra represión de las dictaduras latinoamericanas, que, particularmente durante la década de los 70, desaparecieron a tantos ciudadanos a lo largo del hemisferio Sur, donde todavía perduran muchas fosas comunes.

Fosa común, como primero Masacre de Puerto Montt (1969),2 es, en realidad, la consecuencia de una de las obras más emblemáticas y magistrales de Luis Camnitzer, Living-comedor (1968-1969), una instalación presentada en el Museo de Bellas Artes de Caracas en 1969 en la que el artista representaba un ambiente típico de un hogar de clase media a partir de la sustitución de los objetos de una sala-comedor por palabras impresas utilizando esténciles (plantillas) industriales, que luego fotocopiaba y pegaba en el suelo y las paredes del espacio, reconstruyendo ese escenario familiar en la mente de los espectadores. Esta obra vino a marcar un punto de inflexión en la producción de Camnitzer en cuanto a su relación con el arte conceptual y su desmaterialización del arte, pero tanto Masacre como Fosa común se diferenciaban de ella y de este movimiento en la medida en que estos nuevos trabajos asumían el contexto3 para potenciar la relación de la obra con el espectador más allá del objeto o del estímulo que ésta ofrecía y para desvincularse del aspecto autorreferencial o tautológico del conceptualismo clásico. Para Camnitzer se trataba de otra manera de crear imágenes, pero esta vez las imágenes, a partir de las obras, se producían en la imaginación del lector. Estas piezas, pues, se remontan o parten de la primera que Camnitzer realizó basada en el lenguaje, This Is a Mirror, You Are a Written Sentence (1968), en la que el artista ya trata de deshacerse del enunciado circular de las tautologías conceptuales y sus marcos de referencia, en busca de un lenguaje evocador de imágenes.

Fosa común se expuso también en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, en Santiago de Chile, para conmemorar el cuadragésimo aniversario de los golpes de Estado en Uruguay (el 27 de junio de 1973) y en Chile (11 de septiembre de 1973). En este caso, Camnitzer volvió a reproducir las letras que dan título a la obra sobre una plataforma/mirador desde donde los espectadores podían observar la pared de fotografías que reunían a “los desaparecidos”, aquellos que fueron detenidos durante la dictadura de Pinochet y que con frecuencia desaparecieron, como sucedió en la Argentina y en tantos otros países de todo el mundo, y que solo permanecen en esa fosa sin fin de la memoria de los pueblos y, sin pretenderlo, en esta obra sobrecogedora.

Texto de Octavio Zaya

 

Notas

1. NYGW, “Creación: Bien público”, Confirmado, vol. 5, nº 220, Buenos Aires, 3 de septiembre de 1969, p. 76. 

2. En la Colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, Madrid.

3. Camnitzer no se considera un artista conceptual, sino “contextual”.

Fosa Común, 1969

Ficha técnica

Título: Fosa Común
Año: 1969
Técnica: Esténcil
Medidas variables según instalación
Nro. de inventario: 2016.14
Donación: Adquisición gracias al aporte del Comité de Adquisiciones de MALBA, Buenos Aires, 2016

Fuera de exposición

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