Ninguna figura del siglo XX argentino genera tantas y tan diversas pasiones como Eva Perón. Para sus seguidores, su imagen representa el emblema por excelencia de las conquistas sociales del movimiento, mientras que para sus adversarios es el símbolo de un poder autocrático y autoritario. Ambas posturas se presentan condensadas en la fotografía que Santiago Porter tomó en la quinta de descanso del general Perón en junio de 2008. La imagen muestra el jardín de la propiedad –con el cerco perimetral que se distingue al fondo– y dos esculturas que, realizadas para formar parte del mayor proyecto conmemorativo del peronismo, terminaron destruidas por la violencia iconoclasta que desataron los opositores al régimen en 1955. 

Las dos piezas pertenecieron al grupo de 16 esculturas que el artista italiano Leone Tommasi preparaba para colocar en la base del Monumento al Descamisado, el cual se transformaría años más tarde en el Monumento a Eva Perón.2 A partir de un encargo del propio gobierno, la construcción conmemorativa iba a ser el lugar para el descanso del cuerpo embalsamado de Evita, que, conservado bajo un cofre de plata, se dejaría al descubierto en fechas excepcionales. 3 Diseñado para ser emplazado frente a la actual Biblioteca Nacional en la ciudad de Buenos Aires –donde en ese momento se encontraba la residencia presidencial–, sus dimensiones convertirían el monumento en uno de las más grandes del mundo, al punto de competir en tamaño con la pirámide de Keops: 43.000 toneladas de peso, 14 elevadores y 137 metros de altura, que se coronarían con la figura de un gigantesco gigantesco trabajador descamisado. 

La escultura central en la fotografía de Porter es, precisamente, una de las piezas que Tommasi diseñó para representar a la esposa del general Perón. Esa “Victoria de Samotracia local”,4 como la llamó Beatriz Sarlo, lleva el mismo título del libro autobiográfico publicado por Eva, La razón de mi vida, y la muestra de pie, “con la mirada tendida al futuro”, sosteniendo en su pecho el escudo peronista. A sus pies, una senda de espinas simboliza alegóricamente el tránsito por la enfermedad que la llevó a la muerte en julio de 1952.5 La imagen de Eva sugiere cierta familiaridad con la figura de la Virgen, no solo en el manto que la cubre, sino en la posición de sus manos, que se asocia con las representaciones del Inmaculado Corazón de María, culto que había adquirido un fuerte impulso en la Iglesia Católica en la década del 40.

Esa referencia a la tradición judeocristiana se refuerza en el grupo que se encuentra a la izquierda de la fotografía, titulado Los derechos del trabajador, donde el decálogo obrero se representa como si se tratase de las Tablas de la Ley.6 Allí, la figura estilizada con el pecho descubierto personifica a Juan Domingo Perón, quien apoya su mano sobre el hombro del trabajador –ubicado fuera del cuadro en la fotografía de Porter–, “incitándole a la defensa de sus derechos”.7

Cuando la Revolución Libertadora destituyó al gobierno peronista, en 1955, ambas piezas sufrieron la furia que se desató contra todas las imágenes del régimen. Las figuras del monumento que Tommasi había llegado a terminar fueron decapitadas y arrojadas al río de la Plata.8 Recién en los años 90, mientras se realizaban tareas de saneamiento en el Riachuelo, las esculturas mutiladas fueron recuperadas del lecho del río y trasladadas a la quinta de San Vicente, casa de descanso del general Perón y lugar donde el artista argentino tomó la fotografía que pertenece a la Colección MALBA. 

Luego de trabajar en los años 90 como fotoperiodista en el diario Clarín, Porter recién se dedicó completamente a la actividad artística luego de la crisis argentina de diciembre de 2001. Su obra Evita pertenece a la segunda parte de la serie Bruma, que comenzó en 2007, con fotografías de edificios públicos representados en impresiones de gran formato, desde vistas frontales y conformando simetrías casi absolutas. Esta serie de obras, que asocia formalmente a Porter con el lenguaje de la Escuela de Düsseldorf y el legado de los artistas Hilla y Bernd Becher, pretendía, según sus palabras, establecer una relación entre el aspecto de las cosas y su historia, mostrando “cómo determinados objetos que han sufrido en carne propia los avatares de la historia adquieren una capacidad extraordinaria para evocarla”.9 

En este sentido, la imagen del Monumento a Eva Perón es también un modo de problematizar visualmente las relaciones entre historia y representación fotográfica. Por un lado, la composición frontal y la impresión en gran formato permiten distinguir cada detalle de los objetos, como si el pasado pudiese exhibirse sin mediaciones o conflictos. Por otro, el artista construye una composición que se concentra en dos de las figuras más polémicas y discutidas de la historia política argentina –Perón y Evita– y escenifica un ambiente de carácter misterioso en la brumosa mañana de la quinta de San Vicente. La Evita de Porter abandona así su carácter de monumento para convertirse en el símbolo de la historia como lugar siempre irresuelto de disputa y conflicto. 

Texto de Agustín Díez Fischer

 

Notas

1. MALBA posee la segunda copia de autor de la pieza; la primera de ellas pertenece a la Colección Faena.

2. La creación del Monumento al Descamisado se había establecido por la ley 12.876, publicada en el Boletín Oficial el 19 de noviembre de 1946. Si bien nunca se llegaría a construir, sus fondos se redireccionaron en 1952 a la Comisión para el Monumento Eva Perón, que había sido creada por la ley 14.124. Sobre las características de la construcción, véase Potenze, Pablo, “El Monumento a Eva Perón”, Todo es Historia, nº 432, 2003, pp. 24-33.

3. “La Comisión del monumento dio amplio informe”, La Nación, 26 de julio de 1953, pp. 1-2.

4. Sarlo, Beatriz, “Luto y dolor: el arte contemporáneo explora la imagen y el mito de Evita”, Clarín, 24 de noviembre de 2008, p. 36.

5. Es posible encontrar espinas en las representaciones de Eva inmediatamente después de su muerte. Ellas aparecen, por ejemplo, en la tapa de la revista Mundo Peronista del 1º de agosto de 1952, donde evocan alegóricamente su sufrimiento terrenal.

6. Junto a Los derechos del trabajador y La razón de mi vida, el ciclo se completaba con El amor, La justicia, La justicia social, La independencia económica, La soberanía política, El trabajo, La solidaridad, Los derechos de la ancianidad, Los únicos privilegiados, El ideal, La dignificación de la mujer, El justicialismo, El coronel y El conductor. A su vez, se incluían relieves dedicados a la historia del peronismo. Según los documentos de prensa, Tommasi habría consultado directamente con Evita las características del monumento y habría llegado a mostrarle los bocetos.

7. “La Comisión del monumento dio amplio informe”, op. cit., pp. 1-2.

8. El monumento solo llegó a construirse hasta su basamento. Luego de la caída del gobierno de Perón, el proyecto fue cancelado y la Comisión Nacional del Monumento Eva Perón fue acusada de malversación de fondos. Véase Documentación, autores y cómplices de las irregularidades cometidas durante la Segunda Tiranía, Buenos Aires, Vicepresidencia de la Nación, Comisión Nacional de Investigaciones, tomo 1, 1958. La única escultura del ciclo que se salvó de ser arrojada al río fue La independencia económica, que, actualmente, se encuentra emplazada en Mar del Plata con el nombre de Monumento al hombre de mar.

9. Comunicación con el autor vía e-mail, 6 de junio de 2016.

Evita, 2008

Ficha técnica

Titulo: Evita
Año: 2008
Técnica: Fotografía color. Copia tipo C. Segunda prueba de artista. Edición de 7 + 2 PA
154 × 123.5 cm
Nro. de inventario: 2011.19
Donación: Adquisición gracias al aporte de Fundación American Express, 2011

Fuera de exposición

Exposiciones

Adquisiciones, donaciones y comodatos 2012
MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Argentina
2012

Fotografía argentina
Seippel Galerie, Colonia, Alemania
2011

 

Bibliografía

De Arteaga, Alicia “Relatos visuales en primera persona”, La Nación, revista ADN, 1º de noviembre de 2008, pp. 26-27.

Sarlo, Beatriz, “Luto y dolor: el arte contemporáneo explora la imagen y el mito de Evita”, Clarín, 24 de noviembre 2008, pp. 36-37 (reprod. color. p. 36).