La formación fotográfica de Horacio Coppola combinó lo autodidacta con la influencia y enseñanzas de su hermano Armando y una breve estadía en el taller de fotografía de Walter Peterhans en la escuela Bauhaus de Berlín, en 1933, donde entró en contacto con las propuestas de la Nueva Objetividad y la Nueva Visión.

Antes del que fue su segundo viaje a Europa, y que suele interpretarse como el camino hacia su definición como fotógrafo, Coppola ya había hecho fotos de corte experimental y había fotografiado su ciudad. También había publicado sus imágenes en el libro Evaristo Carriego, de Jorge Luis Borges (1930), y en las revistas Clave de Sol (1931) y Sur (1931-1932). Exceptuando la aparecida en Clave de Sol, las otras trece eran imágenes de Buenos Aires: dos casas del barrio de Once, que en el libro de Borges sirvieron para representar Palermo, y once de distintas zonas de la ciudad. En ellas, Coppola se distanciaba de la tradición iconográfica porteña (que priorizaba espacios, calles y edificios emblemáticos), a la vez que reflejos y proyecciones de sombras, encuadres no ortodoxos y tomas en picado hacían evidente un lenguaje fotográfico moderno.

En 1935, el regresar de su estancia europea, Horacio Coppola realizó junto con su entonces esposa, Grete Stern, una exposición en la redacción de la revista Sur, considerada hoy la primera exhibición de fotografía moderna en el país. Fue a raíz de esa muestra, a la cual Victoria Ocampo invitó a Mariano de Vedia y Mitre, intendente de Buenos Aires, que Coppola recibió el encargo municipal que culminaría en el libro Buenos Aires 1936,2 en conmemoración del cuarto centenario de la primera fundación de la ciudad.

Ese libro incluyó Calle Florida, esquina Charcas; Avenida Santa Fe, Plaza San Martín (recortada abajo y a la izquierda) y una versión diferente de Avenida Roque Sáenz Peña y Suipacha. Las dos primeras registran los alrededores de la plaza San Martín y, sin representarlos de manera frontal, muestran dos edificios emblemáticos: el Hotel Plaza, que se cuenta entre los primeros hoteles de lujo de América Latina, y el Kavanagh, inaugurado ese mismo año de 1936 con el mérito adicional de ser, en su momento, el edificio de hormigón armado más grande de Sudamérica.

Otra de las fotos focaliza sobre la avenida Sáenz Peña –Diagonal Norte–, abierta en la década de 1910 en el marco de la modernización urbana alla Haussmann iniciada a fines del siglo anterior. La toma de la colección difiere de la publicada por ser un encuadre más amplio y con unos instantes de diferencia. Coppola hizo, además, otra foto de esta avenida desde un punto de vista un poco más alto y lejano de la plaza de Mayo: en ambas, el fotógrafo logra enfatizar la fuga de la diagonal con sus edificios de idéntica altura.

Las otras dos fotos, aunque ausentes de la selección del libro, forman parte indudable del mismo proyecto. En Calle Florida, Coppola se detiene sobre otra calle emblemática de la modernidad porteña. Escogió aquí una toma nocturna para destacar las luces de neón y las marquesinas.3 La quinta de las fotos de esta serie en la Colección Malba trasciende la estructura urbana para mostrar de otro modo algo de su pulso netamente moderno: en Avenida de Mayo entre Bolívar y Perú, un hombre de espaldas y acodado sobre el almohadillado de un imponente edificio de avenida de Mayo se sumerge en el diario que sostiene delante de sí.

Si las cinco fotografías de 1936 de la Colección Malba representan lugares céntricos, cabe señalar que el grueso del proyecto y del libro que resultó de él, con más de doscientas imágenes, responde a un relevamiento mucho más amplio. Coppola organizó su itinerario de antemano,4 de modo tal que el flâneur que, cinco años antes, había registrado algunos puntos de la ciudad durante sus paseos despreocupados5 era ahora un profesional guiado por el imperativo de presentar una mirada global sobre Buenos Aires. Tal como su itinerario, el libro se organiza sin seguir la geografía urbana, los distintos barrios se mezclan y el centro se entrecruza entre ellos. Este orden es solidario con la perspectiva del fotógrafo: del centro a los barrios, y viceversa, registró todo con una misma vara, atravesando el significado institucional o cultural de los edificios y el lugar simbólico de los distintos barrios para concentrarse en las estructuras y las formas de lo representado.6 De todos modos, sin dudas el carácter contractual del trabajo llevó al fotógrafo a ser menos radical en estas tomas que en las que había publicado en Sur u otras de entonces, en las que la fragmentación se imponía por sobre la unicidad de los objetos y los picados y contrapicados ganaban por sobre las vistas frontales.

Luego de dos ediciones consecutivas (1936 y 1937), el libro no se ha vuelto a editar. No obstante, las imágenes de Horacio Coppola tuvieron una muy amplia repercusión y constituyen su producción más emblemática. Estas fotografías, junto con aquellas publicadas en el volumen realizado en colaboración con Leopoldo Marechal, Historia de la calle Corrientes (1937), y que clausuran el destacado capítulo de Coppola sobre Buenos Aires, forman parte indiscutible, aún hoy, de nuestro imaginario urbano.

Texto de Verónica Tell

 

Notas

1. En los distintos documentos de Malba se llama, siguiendo la denominación de la galería Jorge Mara-La Ruche, Sin título (Hotel
Plaza)
. No obstante, creo conveniente tomar el nombre que tuvo en el libro Buenos Aires 1936, donde se publicó por primera vez.

2. Buenos Aires 1936. Visión fotográfica, Buenos Aires, Municipalidad de Buenos Aires, 1936. La gran mayoría de las fotos son de Horacio Coppola; solo unas pocas, identificadas en el índice, son de Grete Coppola (Stern) y Atilio Coppola, o aéreas de Bauer, Tedeschi y Aeromap. Notemos que Grete Coppola y Attilio Rossi –ambos con trayectoria en el campo de la gráfica– colaboraron con el fotógrafo en la edición y la composición del volumen. Mientras trabajaba para este encargo, Coppola realizó por su propia iniciativa el corto Así nació el Obelisco, dando así lugar también a su inclinación por el cine.

3. En el libro hay otra vista nocturna de la misma calle [“Calle Florida a las 20 horas (centro)”] hecha por Tedeschi, según el índice.

4. Coppola tomó un mapa sobre el que estableció tres ejes a partir de avenidas y luego marcó algunos puntos. Citado en “Apéndice VI”, en AA.VV., Horacio Coppola. Fotografía, Madrid, Fundación Telefónica, 2008.

5. Sobre sus paseos, dijo Coppola: “Las fotos [publicadas en Evaristo Carriego, 1929] yo las había sacado antes de que se pensara en el libro, porque antes del treinta ya habíamos hecho con Borges nuestros paseos por el Maldonado […] Recorríamos todo Buenos Aires. La poesía de Borges, Cuaderno de San Martín, Fervor de Buenos Aires, en seguida sintonizamos, yo empecé a sacar fotos en ese clima, pero sin un razonamiento conceptual, teníamos una sintonía espontánea. No había un propósito consciente, eran paseos. Mucho después, con Romero Brest o con Baudizzone, con Marechal, salíamos a caminar de noche y llegábamos hasta plaza Irlanda”. Fragmento de una conversación de Coppola con Adrián Gorelik, citado en Gorelik, “Imágenes para una fundación mitológica. Apuntes sobre las fotografías de Horacio Coppola”, en Punto de Vista, nº 53, noviembre de 1995.

6. El índice sigue el orden de las imágenes en el libro e indica de manera concisa el lugar fotografiado y, entre paréntesis, la zona (excepto el “centro”, ésta es consignada según los puntos cardinales).

Calle Florida, 1936

Ficha técnica

Titulo: Calle Florida
Año: 1936
Técnica: Impresión en gelatina de plata sobre papel. Impresa en 2005
18,7 x 26 cm
Nro. de inventario: 2005.34
Donación: Adquisición gracias al aporte de Fundación Eduardo F. Costantini, 2005

En exposición

Bibliografía

Horacio Fernández
Fotolivros latino-americanos
São Paulo
Cosac Naify
2011

Horacio Coppola
Buenos Aires 1936. Visión fotográfica
Buenos Aires
Municipalidad de Buenos Aires
1936